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sábado, 14 de noviembre de 2020

Dolmen de Loriana (restos visibles)

El pasado 4-11 publiqué en el blog una entrada titulada "ruinas del Monasterio franciscano de San Isidro de Loriana - Mérida", que podéis ver (aquí). En el camino a dicho Monasterio, y a escasos 500 metros del mismo, y también a la misma distancia del "Cortijo del Vidrio", pude ver y fotografiar, los escasos restos visibles de un dolmen, el llamado "Dolmen de Loriana".


Cortijo del Vidrio


Se ve sólo un ortostato y tres piedras más, posiblemente esté alguno más enterrado dentro del montículo. 

En 1910, José Ramón Melida dice sobre este dolmen: "A unos 500 metros al N. de la casa Convento de Lauriana, al lado izquierdo y muy cerca del camino que va a Cáceres. Túmulos, de forma bien característica. Su diámetro mayór es de 25 metros y el menor de 20. El dolmen que encierra hállase falto de la cubierta, sobresaliendo de entre la tierra una de las piedras de la cámara. Mide esta piedra de altura 1'20 metros, de ancho 0'95; y otra piedra frontera, unos 50 centímetros. Hállase este dolmen sin explorar, a pesar de haber sido medio destruído en tiempo lejano a juzgar por el aspecto de la ruina y por los árboles nacidos en el montículo".


montículo donde está el dolmen






Otras publicaciones del blog sobre monumentos megalíticos (menhir, dolmen, crómlech, sepulcros, etc.):

miércoles, 4 de noviembre de 2020

ruinas del Monasterio franciscano de San Isidro de Loriana - Mérida

El Monasterio franciscano de San Isidro de Loriana se encuentra en el término municipal de Mérida, aunque muy alejado de dicha ciudad, más próximo a las localidades de La Roca de la Sierra y Puebla de Obando. La zona a la que nos referimos fue ocupada por los caballeros de la Orden de Santiago en el siglo XIII, fundándose, entre otras, las poblaciones de Puebla de Obando y Puebla de Manzanote (luego Roca de la Sierra).

En el entorno del Monasterio de Loriana se creó con anterioridad, además, el poblado del señorío del mismo nombre. Actualmente de este despoblado apenas quedan restos físicos, localizables en la vega que hay entre el monasterio y el “Cerro del Vidrio”.

En el siglo XVI es erigido allí el monasterio franciscano que hoy conocemos aprovechando los restos de una antigua ermita, tal vez visigótica, dedicada a San Isidro. La fundación quedó concluida a mediados de la centuria, siendo inaugurada en 1551.

Durante más de tres siglos el monasterio fue parte fundamental del poblado del Loriana. Este, sin embargo, fue decayendo con el transcurso del tiempo, hasta acabar por desaparecer definitivamente en el siglo XVIII. Causas importantes de ello fueron los graves daños y arrasamientos sufridos repetidamente por el lugar con ocasión de las guerras de Portugal y de Sucesión, que entre 1640 y la primera década de 1700 afectaron a amplias zonas fronterizas de la Baja Extremadura, entre ellas las situadas entre Alburquerque y Badajoz. Por todo ello la zona fue muy castigada, afectando seriamente al lugar y al monasterio. Según tradición, el monasterio fue lugar de refugio para las poblaciones cercanas.

Por el Catastro de Ensenada (1750-1754) sabemos que a mediados del siglo XVIII la villa de Loriana estaba completamente despoblada, si bien el monasterio franciscano se mantenía en toda su pujanza, ocupado por una comunidad de dieciocho frailes y tres legos menores.

P. Madoz, en 1853, señala también al propio monasterio como despoblado. El abandono de los monjes del Monasterio de Loriana tuvo lugar, en efecto, una docena de años antes, cuando, por causa de las desamortizaciones religiosas, por las que numerosos centros conventuales fueron exclaustrados. Tras la marcha de los frailes franciscanos el edificio pasó a manos particulares, habiendo contado desde entonces con diversos propietarios. A partir de ese momento se levantaron grandes cortijos en las inmediaciones.


Monasterio de Loriana



El estado de conservación es penoso. Sus dueños se limitan a señalar la peligrosidad del lugar y a dejar morir lentamente el edificio. El derrumbe inexorablemente va haciendo mella y hay algunas estancias que prácticamente son inaccesibles. Pese a ser declarado Bien de Interés Cultural en 2013, el edificio se sitúa en una finca privada y no se ha realizado ningún tipo de acción de consolidación ni limpieza.



Monasterio de Loriana



La construcción principal está resuelta mediante una fábrica de mampostería de piedra a base casi exclusivamente de lanchas de pizarra con refuerzo de sillares graníticos en los lugares habituales, así como el uso de ladrillos en los arcos y otros puntos. El empleo de la pizarra como material autóctono confiere a la edificación unas características singulares especialmente atractivas por resultar una solución poco común.

El monasterio se articula formalmente de acuerdo con el modelo habitual de las fundaciones franciscanas, constituyendo un complejo donde se unifican capilla, claustro, estancias y otras dependencias auxiliares y anejas. El núcleo organizador principal es el claustro, que, como en todos los centros franciscanos, es de muy reducidas proporciones y de gran parquedad constructiva. Consiste en un patio de 5 x 5 metros definido por doce columnas graníticas de orden toscano, de poco más de dos metros de altura, que sirven de sustento a los ocho arcos de medio punto que forman el claustro bajo. Este, con un anchura de 1,5 metros, perimetra el patio, y en el mismo se abren los accesos de comunicación con las demás dependencias conventuales. Las cubiertas de este claustro bajo están resueltas mediante bóvedas de arista muy sencillas. El segundo piso del claustro está formado por una segunda galería, compuesta por igual número de arcos que la inferior, si bien los mismos fueron tapiados en cierto momento, quedando solo, en algunos, pequeñas ventanas para iluminación de las celdas dispuestas aprovechando su corredor. También son visibles algunas cruces pintadas en las paredes del claustro bajo.

Adosada directamente al claustro por el costado septentrional se encuentra la capilla del monasterio. Sobre la misma se ubica una espadaña. Se resuelve la capilla como una construcción de reducidas dimensiones (12 x 5 metros) de una sola nave, dividida en tres tramos.

Por Decreto de la Junta de Extremadura 214/2013, de 12 de noviembre, se declara el Monasterio de San Isidro de Loriana  como Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento (DOE 222 de 18-11-2013)

Seguidamente podéis ver unas fotos tomadas durante mi visita el pasado 24-9 a este lugar, en las que podréis observar, que se trata sin duda, de uno de los casos más flagrantes de desidia del patrimonio en nuestra Región.



Contrafuertes




Claustro

Planta alta del Claustro


Espadaña

Iglesia

Iglesia

Claustro

Planta alta del Claustro

Claustro




Contrafuertes

Portada de la Iglesia (foto de aquí)

lunes, 17 de febrero de 2020

Dolmenes de la Cueva del Moro y Cueva del Monje - La Roca de la Sierra (Badajoz)

La Roca de la Sierra: La Villa de Manzanete se convirtió en La Roca de la Sierra por Cédula Real de Felipe III, el nuevo nombre fue otorgado por la casa del Conde de La Roca, que tenía aquí su asiento.

El pueblo actual tiene un evidente origen medieval sin que pueda datarse este de manera fehaciente. Se cree que el pueblo surgió en el siglo XIII durante la Reconquista llevada a cabo por Alfonso IX de León. Tenían problemas de sustento en los traslados entre Cáceres y Badajoz (por las grandes extensiones de tierra de las llanuras extremeñas); aprovechando la fertilidad de estas tierras, es lógico pensar que instalaran un asentamiento fijo. Este sería el origen, sin duda, de lo que llegaría a ser la Villa de Manzanete y posteriormente La Roca de la Sierra (aunque no hay documentación sobre el tema). 

Hay restos de asentamientos prehistóricos, representados por dólmenes en la finca de propiedad privada, llamada de la Muela, de los que solamente quedan de forma visible, las Cuevas del Monje y del Moro.


Cortijo finca La Muela


Seguidamente podéis ver unas fotos tomadas el pasado dia 10-1, durante mi visita a estos bellos parajes.

Dolmen de la Cueva del Moro: Se localiza dentro de la dehesa de La Muela, a aproximadamente un kilómetro del cortijo de esta finca dirección oeste y justo en medio de una meseta cubierta de encinas, jaras y retamas. Al igual que todas las construcciones megalíticas que se construyeron, sirvió de enterramiento para los miembros de la comunidad que vivía en el territorio, comunidades que podemos situarlas aproximadamente dentro de la Edad del Bronce (2000 - 800 a.C.). Constituyó una gran construcción megalítica de la cual solo quedan los restos de su emplazamiento, destacando los siete ortostatos graníticos de su cámara, con tendencia circular. Esta cámara forma actualmente un semicírculo y las losas graníticas que la conforman, muy pulidas en su superficie, están unidas perfectamente unas a otras, rectangulares cada una de ellas y con una altura casi homogénea. Del corredor, orientado al este, solo quedan algunas piedras diseminadas enfrente de la cámara, al igual que su túmulo, con escasos restos esparcidos de piedra y tierra alrededor del yacimiento. 














Dolmen de la Cueva del Monje: El nombre que recibe este megalito viene, según la tradición, de la residencia que tuvo un antiguo ermitaño en esta zona. También es conocido por el nombre de La Cueva de la Moneda, al creerse que allí hubo un yacimiento con monedas enterradas, causa principal de la destrucción de gran parte del dolmen. Su estética y construcción nos recuerda al cercano dolmen de Lácara, ya que es de grandes dimensiones con gran corredor. Se nos presenta como un sepulcro megalítico de corredor, por tener una cámara más o menos redonda y corredor largo (de aproximadamente tres metros), formado por ortostatos, es decir, piedras hincadas paralelamente y luego cubiertas por otras también de grandes dimensiones horizontalmente. Al final del corredor se abre una cámara más amplia y alta, con una altura aproximada de dos metros y con la losa de cubrición aún conservada sustentada por ortostatos y otras piedras de menor tamaño que aseguraban la estabilidad y el agarre de su zona superior. Aunque no mantiene el túmulo que lo cubría y lo rodeaba perimetralmente si podemos apreciar varios restos de tierra y piedra esparcidos alrededor del dolmen. En definitiva, uno de los más bellos dólmenes de la provincia si no fuera por el precario estado de abandono en el que se encuentra, ya que algunos de los ortostatos que lo componen permanecen caídos dentro del propio dolmen o junto a otras grandes piedras graníticas.




















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