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jueves, 16 de julio de 2026

Museo Aberto de Campo Maior (Portugal)

Volver a Campo Maior es, para mí, un ejercicio de reencuentro constante. A lo largo de los años, sus calles y su atmósfera fronteriza han sido testigos de mis pasos. En esta última visita, el pasado mes de mayo, regresé al Museu Aberto, instalado en la emblemática Casa do Assento, con la intención de recorrer su renovada propuesta museográfica.

Es curioso cómo los museos, al igual que las historias que albergan, son organismos vivos. En esta ocasión, el destino tenía un pequeño matiz preparado: el Centro Interpretativo de las Festas do Povo se encontraba cerrado por trabajos de intervención. Lejos de ser un inconveniente, este inesperado 'silencio' en la parte más colorida y festiva del museo me brindó una oportunidad distinta: la de centrarme, sin distracciones, en la esencia más íntima del edificio, en su profunda carga etnográfica y en ese relato, a menudo silencioso, de las gentes de este concejo desde la prehistoria hasta nuestros días.

Antes de que el primer objeto etnográfico captara mi atención, me detuve a observar el continente: la Casa do Assento. Situada en el céntrico Largo do Barata, este edificio no es un simple contenedor de historia, sino un protagonista más del relato de Campo Maior.


Museo Aberto - Campo Maior

Resulta fascinante pensar en la metamorfosis que ha sufrido esta construcción. Lo que hoy es el espacio donde se preserva la identidad y el legado de sus gentes, fue en otro tiempo un punto de actividad vibrante, albergando funciones militares y comerciales que definieron la vida en la villa durante décadas. Esa solidez de sus muros y su ubicación estratégica no fueron casualidad; el edificio fue, en esencia, una pieza clave en el engranaje cotidiano de Campo Maior.

Caminar hoy por la Casa do Assento es, por tanto, un ejercicio de doble lectura: por un lado, la historia de los hombres y mujeres que trabajaron sus campos y vistieron sus trajes, y por otro, la del propio edificio que, tras haber servido a la defensa y al mercado local, ha encontrado en la museografía su vocación definitiva: la de ser, finalmente, el guardián de la memoria colectiva del concejo.



A menudo, cuando pensamos en etnografía en esta parte de la frontera, el pensamiento vuela inevitablemente hacia el impresionante Museo González Santana de Olivenza, una referencia de obligada visita que he tenido el placer de recorrer en varias ocasiones (ver aquí). Sin embargo, el Museu Aberto de Campo Maior juega en otra liga: es un espacio mucho más íntimo y contenido, pero no por ello menos representativo de las costumbres y el alma de sus gentes.

El museo se organiza a través de distintos ámbitos temáticos que nos guían desde los orígenes de la villa hasta la vida cotidiana. Recorrer sus salas es sumergirse primero en los ecos de la historia general, para después adentrarse en la recreación del hogar, los antiguos oficios y el vestuario tradicional.

El Museu Aberto no es una institución estática. Al comparar mis registros de 2019 con esta última visita en mayo de 2026, los cambios en la disposición de las salas saltan a la vista. He seleccionado algunas imágenes para mostrar cómo el paso del tiempo y la nueva mirada museográfica han dado un nuevo aire a esta crónica de la vida cotidiana.






Cocina de matanza 2019

Cocina de matanza 2026


Barbería 2026

Barberia 2019

Modista 2026

Modista 2019

Escuela Primaria 2026

Escuela Primaria 2019


Carpintería 2026

Carpintería 2019

Tienda 2026

Tienda 2019

El contrabando 2026

Contrabandista 2019

Bodega 2026

Bodega 2019

Bodega 2019


Herrería 2019

Herrería 2019

Vida Agrícola Alentejana 2026


Vida Agrícola Alentejana 2019


Dr. Santos



Sala roja 2019

Sala estilo Francés 2019

Sala azul 2019

Sala de música 2019

Biblioteca 2019


Miliario y Ara funeraria romana

Ara funeraria romana



Una visita necesaria para entender que la historia no solo se cuenta en los grandes monumentos, sino en los pequeños detalles que forman nuestra identidad.

martes, 14 de julio de 2026

Chupinazo de polvo y encinas: mis "otros" Sanfermines

A mediados de julio, media España tiene la vista puesta en Pamplona, el chupinazo, la tensión de los adoquines y la adrenalina de los encierros. Pero esta mañana, a unos cuantos cientos de kilómetros al sur, en Bodonal de la Sierra, he participado en otro tipo de "Sanfermines".

Eso sí, cambiamos el blanco y el rojo por el verde de las encinas y el dorado del camino. Y el chupinazo, en lugar de pólvora, ha sido una espectacular nube de polvo suspendida en el aire, encendida por los primeros rayos del sol.



Un encierro a ritmo de dehesa

Mi tarea de hoy ha sido echar una mano para trasladar una manada de vacas de una finca a otra a través de los caminos locales. Nada de carreras agónicas ni vallados; solo el campo abierto, el sonido constante de los cencerros y el crujido de la tierra bajo las pezuñas.

Eso sí, no te confíes. Aunque van tranquilas, estas vacas se toman la caminata muy en serio. Al principio salieron con energía, marcando un paso bastante más rápido del que solemos llevar los humanos al caminar, aunque lógicamente el cansancio y el avance de la mañana las obligaron después a bajar el ritmo. Aun así, intentar mantenerles el paso constante en terreno de dehesa, cuesta arriba y sorteando las irregularidades del camino, te exige apretar el paso y tomártelo como un buen reto físico.

Capturando la magia sobre la marcha

Esta vez no llevaba la cámara a cuestas —hoy tocaba arrimar el hombro y estar atento al ganado, no buscar el encuadre perfecto—, pero fue imposible resistirse a echar mano al móvil. Y es que cuando la luz de la mañana empieza a filtrarse entre las ramas de las encinas y choca contra el polvo que levanta la manada, la escena se convierte en una estampa única.

Las imágenes que acompañan estas líneas son el testimonio improvisado de ese trayecto: desde los primeros pasos envueltos en esa atmósfera mística de polvo y contraluz, hasta que el camino se abre paso entre paredes de piedra con el sol de frente.



Espectadores en la cerca

A nuestro paso por los caminos, no solo nosotros estábamos atentos. De repente, nos encontramos con este grupo de curiosos espectadores, reposando tranquilamente a la sombra de unas encinas en la finca colindante. Nos miraban con atención, como si estuvieran juzgando nuestro estilo en este peculiar "encierro" rural. Esos son los "otros" espectadores de mis Sanfermines, mucho más relajados que los de Pamplona.





El sabor de lo auténtico

Al final, estos son los encierros verdaderos: los que se saborean sin prisas, sintiendo el pulso de la dehesa y el respeto por las tareas del campo de toda la vida. La verdadera recompensa de hoy ha sido la desconexión de lo cotidiano, la satisfacción de haber echado una mano a los amigos, y volver a casa con las botas cubiertas de ese polvo del camino que tanto carácter le da a nuestra tierra.


lunes, 13 de julio de 2026

Jerez de los Caballeros: el horizonte de las torres

El pasado 21 de junio aproveché para sacar el dron (*) a dar una vuelta por Jerez de los Caballeros. A veces, para disfrutar de la ciudad, no hace falta más que ganar un poco de altura y observar cómo se dibuja ese perfil tan característico sobre el horizonte.

Ese "bosque" de torres es, sin duda, lo más llamativo de su silueta. Aquí os dejo unas fotos de este corto pero intenso vuelo, donde las torres son las protagonistas indiscutibles de cada toma.

Espero que os guste esta mirada diferente.

-Podéis ver las fotos en mayor tamaño "pinchando" sobre la imagen-



















(*) Vuelo realizado el 21 de junio de 2026, comunicado previamente al Ministerio del Interior conforme a la normativa vigente (registro REGAGE26e00056327005)

Otras publicaciones en mi blog sobre Jerez de los Caballeros y su entorno:

Si te has quedado con ganas de conocer más sobre la riqueza histórica de la zona, aquí tienes otros artículos que he publicado anteriormente: