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domingo, 15 de marzo de 2026

El castillo de Burguillos del Cerro: un recorrido desde tierra y aire

En enero de 2020 visité Burguillos del Cerro y publiqué en el blog numerosas fotografías de la localidad, incluyendo algunas del castillo (ver aquí). En esta ocasión nos centraremos únicamente en su magnífico castillo, aprovechando mi reciente visita, en la que tomé nuevas imágenes tanto desde tierra como desde el aire con ayuda de mi dron. Las nuevas fotografías revelan detalles que desde tierra pasan desapercibidos.

El castillo de Burguillos del Cerro corona el cerro rocoso que domina esta localidad de la comarca de Zafra‑Río Bodión, al sur de la provincia de Badajoz. Es una de las fortalezas medievales más interesantes de Extremadura por la huella templaria y señorial que concentra en un espacio relativamente reducido.


El Castillo visto desde la entrada al pueblo por la ctra.de Jerez

El Castillo de Burguillos visto desde la Sierra de San Cristóbal
 (Higuera la Real) distancia en línea recta 26,1 km (ver aquí)


Orígenes islámicos:
Los orígenes del castillo se remontan a los siglos X‑XI, cuando los musulmanes levantan una primera fortificación para proteger los pequeños “burguillos” o aldeas dispersas de la zona. De ese primitivo castillo islámico se conserva la llamada torre de la Azotea, en el sector oeste, hoy eclipsada por la presencia de la gran torre del homenaje.



El pueblo visto desde lo alto del Castillo


La etapa templaria (siglo XIII):
En el tercer decenio del siglo XIII, Fernando III conquista de forma definitiva Burguillos del Cerro con apoyo de la Orden del Temple. En 1238 el rey entrega la plaza y su término a los templarios, que emprenden una profunda reforma de la antigua fortaleza musulmana y construyen el gran castillo que, en buena parte, aún contemplamos hoy.​​

Es en este momento cuando se configura la imagen señera del castillo, dominada por la torre del homenaje y por una potente torre rectangular situada junto a la entrada actual. El conjunto pasa a desempeñar un papel estratégico en la frontera entre los reinos de Castilla y Portugal, integrándose en la red de castillos templarios de la zona.







Aljibe oriental junto a una de las torres






De los reyes a los señores (siglos XIV‑XVI):
Tras la disolución de la Orden del Temple en 1312, el castillo entra en una fase de continuos cambios de manos.
  • En 1312, Fernando IV lo cede al rey de Portugal, que a su vez lo entrega a Gil de Sousa, conde de Barcelos.​
  • Regresa a la Corona de Castilla y, mediante pactos fronterizos, vuelve brevemente a Portugal hasta el acuerdo de Fuente Aguinaldo (1330), que lo reintegra definitivamente a Castilla.​
  • En 1348, Alfonso XI lo dona a Alfonso Fernández Coronel, señor de Aguilar, quien introduce reformas importantes en la fortaleza.
  • Tras diversos avatares, en 1374 la posesión recae en Alfonso Fernández de Vargas y, poco después, en Diego López de Zúñiga, dando inicio al dominio prolongado de la Casa de Béjar.​
Desde finales del siglo XIV hasta bien entrado el siglo XVI, los Zúñiga, duques de Béjar, acometen nuevas ampliaciones: levantan torres redonda y semicircular en los frentes sur y este y reordenan las murallas, incluyendo una nueva puerta defendida y rematada con el escudo de la casa señorial sobre el arco gótico.






Arquitectura y elementos destacados:
El castillo presenta una planta esencialmente cuadrangular o casi rectangular, defendida por varios recintos amurallados y torres en las esquinas. Está construido principalmente en sillería y se organiza en torno a un patio de armas interior, donde aún se identifican restos del aljibe y posibles estancias de servicio.

Un estudio arqueológico reciente (Lapuente y Paniego, 2015) confirma dos fases constructivas principales: templaria (siglo XIII, Torre del Homenaje y muralla inicial) y señorial (XIV-XV, Zúñiga, con torres antibalísticas y balcones simbólicos), sobre posibles raíces prerromanas en el cerro.

Elementos a destacar:
Torre del Homenaje: gran torre cuadrada y compacta, de dos cuerpos, con acceso por una estrecha puerta con arco ligeramente apuntado y protegida por matacán.

Torre de la Azotea: heredera directa de la fortificación islámica, adosada al sector occidental de la fortaleza.​

Torres circular y semicircular: añadidas en época de los duques de Béjar al sur y este, unidas por lienzos almenados que refuerzan la defensa del frente de acceso.

Portada gótica: la entrada actual luce un arco apuntado con matacán superior y, sobre él, el escudo de armas de los Zúñiga/Béjar, recordando el pasado señorial del enclave.

Se aprecia una doble línea de muralla almenada en algunos sectores, lo que le otorga un aspecto muy sólido como fortificación de frontera. Las partes más visibles que han llegado hasta nuestros días corresponden sobre todo al siglo XIV, con añadidos del XV vinculados a los Zúñiga.

Visto desde tierra impresiona por su solidez; desde el dron, por su perfecta integración con el paisaje y el pueblo. Burguillos del Cerro no se entiende sin su castillo.


Vista frontal del castillo

Entrada al Castillo

Matacán y Escudo de la casa de Béjar


Torre del Homenaje y a la izquierda reconstrucción de la muralla Norte

Balcón en la Torre del Homenaje







Para más información sobre este monumento:

El Castillo de Burguillos del Cerro (Badajoz) Un estudio preliminar - Carlota Lapuente Martin y Pablo Paniego Diaz ---> aquí

viernes, 13 de marzo de 2026

Ermita de la Virgen de la Soledad: joya devocional de Badajoz

La Ermita de la Virgen de la Soledad es el santuario de la patrona de Badajoz, cuya devoción arranca en el siglo XVII y se mantiene hoy en el templo actual, inaugurado en 1935. La primera ermita se construyó en 1664, en el terreno que hoy ocupa el edificio de La Giralda; de aquella, se conserva solo la portada de mármol labrado, que hoy se alza en el Parque Infantil, acompañada por una réplica de la Virgen, formando un pequeño oratorio al aire libre.


Ermita V. de la Soledad, entre el edificio de Telefónica y las 3 Campanas

Torre Ermita V. de la Soledad (vista desde la torre de la Catedral)

Torre Ermita V. de la Soledad (vista desde edificio Fundación CB c/Montesinos)



Virgen de la Soledad: una Madonna napolitana:

La imagen que preside la ermita actual es una talla napolitana del siglo XVII, una Madonna italiana de tipo Nuestra Señora de la Soledad, con gesto de rostro sereno, manos juntas sobre el pecho y postura de mujer acompañante en el camino de la Pasión.

La escultura llegó a Badajoz en 1661, tras un encargo promovido por el duque de San Germán (Francisco de Tutaville y de Tufo), que quería dotar a la ciudad de una imagen de la patrona de gran belleza. Antes de ocupar el altar de la ermita, la Virgen estuvo unos años en el Convento de San Onofre, donde se le dio culto de acogida y preparación.

El 1 de abril de 1664, el obispo Fray Jerónimo de Valderas bendijo la primera ermita en la plaza de la Soledad y aprobó la Hermandad de la Soledad, consolidando la advocación como patrona de la ciudad.


Virgen de la Soledad - Badajoz


De la antigua ermita a la ermita actual:

La ermita de 1664 sufrió graves daños en la Guerra de la Independencia y, pese a algunos reajustes, acabó siendo derribada en el primer tercio del siglo XX, para construir un nuevo templo en el mismo entorno de la plaza de la Soledad.


Antigua Ermita ubicada en el lugar
 que ocupa el edificio Telefónica en
la misma plaza de la Soledad


La nueva ermita fue inaugurada el 17 de julio de 1935, cuando la Virgen procesionó desde la Catedral a su nuevo santuario, manteniendo la relación emocional y territorial con la plaza de La Soledad.

El edificio actual tiene varias plantas (hasta siete, según alguna fuente), pero las mejor documentadas son tres niveles principales: la planta baja, donde se conserva el culto intenso a la Virgen; la planta segunda, con la capilla neobizantina financiada por la familia Olleros; y la planta tecera donde se instaló el columbario, una función moderna añadida al legado devocional.


Ermita Virgen de la Soledad - Badajoz

Fachada principal

Placa conmemorativa Coronación (ver aquí)


La Ermita se corona con un templete
de ladrillo rematado por una custodia 

La Ermita se corona con un templete
de ladrillo rematado por una custodia 


Ermita V. Soledad
Fachada lateral c/Duque de S. Germán


Planta primera: la sede de la Virgen

La planta baja, la más antigua, es el corazón del santuario. En esta nave se encuentra el altar mayor presidido por la Virgen de la Soledad, con su característica de Madonna italiana del siglo XVII, rodeada de artesonados de madera y suelo de mármol blanco, lo que le da un aire de sobriedad y antigüedad litúrgica.

En la parte inferior del altar se dispone el sagrario, con puerta de plata, acompañado de frontal y basamentos, integrado en el mismo conjunto marmóreo que recuerda la solemnidad del lugar.
Sobre todo ello se ha montado un altar de madera de nogal, con ambón y sede nobles, que funciona como foco de las celebraciones eucarísticas y de los actos de culto diarios.

A derecha e izquierda del retablo se abren dos altares laterales: uno dedicado al Cristo de las Misericordias y otro a Jesús amarrado a la columna, conocido como el Cristo de la Paciencia, que enriquecen el paisaje devocional de esta planta y refuerzan la ambientación de la Semana Santa y la fiesta de la Patrona.








Virgen de la Soledad

Cristo de las Misericordias

Jesús amarrado a la columna










Planta segunda: capilla neobizantina de la familia Olleros

La planta superior se corresponde con la capilla mayor decorada en estilo neobizantino, financiada por la familia Olleros, especialmente las hermanas Justa y Leonor, que quisieron dotar a la ermita de un espacio de lujo y simbolismo artístico.

La decoración recrea motivos inspirados en el salón del trono del rey Luis II de Baviera, algo que se vincula a la estancia de una de las hermanas en la Selva Negra, por motivos de salud, y que explica el aire de arquitectura centroeuropea dentro de Badajoz.

La bóveda imita el cielo estrellado, mientras el ábside se recubre de policromía y oro continuo, sin que se perciban límites claros entre paredes y techo, lo que crea un ambiente muy teatral y místico.
Sobre dos filas de columnas se desarrolla una procesión de capiteles neobizantinos, cerrada por arcos de medio punto, que sostienen este espacio ceremonial.
En el espacioso presbiterio de esta planta se sitúa un altar de piedra bendecido en 1986, que cerró más de medio siglo de obras en el edificio y se convirtió en el culmen simbólico de la restauración y el embellecimiento de la ermita.













Planta tercera: el columbario contemporáneo

En otra de las plantas superiores se ha instalado en años recientes un columbario, que ofrece nichos para cenizas en un entorno ligado al santuario de la patrona.
El espacio fue bendecido el 11 de marzo de 2020 por el arzobispo de Mérida‑Badajoz, Celso Morga, lo que marca la incorporación de una función funeraria y de recuerdo eterno en un edificio que ya reúne historia, arte y devoción multigeneracional.


Columbario


El Parque Infantil (adosada a uno de los muros perimetrales del Baluarte de San José) y la memoria de la ermita antigua:

Del antiguo edificio de 1664, no quedó la ermita en pie, pero sí su portada de mármol labrado, que fue trasladada y hoy se conserva en el Parque Infantil, junto a la replica de la Virgen de la Soledad, en piedra.

Este pequeño oratorio al aire libre conecta físicamente el pasado (la primitiva ermita y el convento de San Onofre) con el santuario actual de la plaza de la Soledad, ofreciendo a los visitantes un punto de mirada histórica y devocional en medio de la ciudad.


Portada de mármol labrado de la antigua Ermita


Hermandad de Ntra. Sra. de la Soledad - Badajoz





c/ Sta Ana, 1