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miércoles, 10 de junio de 2026

Ouguela (Portugal), algo más que una fortaleza

Volver a Ouguela (Portugal) casi una década después es descubrir otras huellas que pasan más desapercibidas: una medida de piedra en la entrada del castillo, una atalaya solitaria sobre la raya, el interior tranquilo de la iglesia parroquial adosada a la muralla y hasta un nuevo marco de frontera junto a la carretera de Alburquerque.

Ya en junio de 2017 publiqué en el blog una entrada dedicada al castillo/fortaleza de Ouguela (ver aquí), y en mayo de 2019 escribí sobre la misteriosa ermita de Nossa Senhora da Enxara (ver aquí), pero hoy vamos a fijarnos en otros elementos que entonces no pude visitar, como la iglesia parroquial (cerrada en aquella ocasión), en otros que desconocía, como la Atalaia de São Pedro, o en detalles que simplemente pasaron inadvertidos, como una antigua medida labrada en piedra o un marco de frontera junto a la carretera de Alburquerque.








La vara de Ouguela: la medida hecha piedra.

Ya en alguna ocasión hemos tratado en el blog de aquellas viejas unidades de longitud basadas en el cuerpo humano: el codo, la vara o el pie (côvado, vara e pé en portugués), medidas que variaban de un reino a otro y que durante siglos marcaron el comercio de telas, maderas y todo tipo de mercancías. Para quien quiera profundizar en todas estas equivalencias antiguas, aquí enlazo a la entrada donde las recojo con más detalle, incluidas algunas medidas halladas en territorio portugués (ver aquí).

En la entrada de la fortaleza de Ouguela, sobre la piedra de granito, he encontrado grabada una de esas antiguas medidas: una vara cuya longitud, medida sobre el terreno, ronda los 107 centímetros, muy cercana a la antigua vara portuguesa (o vara de craveira), que se situaba la medida exacta en 1,10 metros (110 centímetros).

Cuando pensamos en un castillo solemos imaginar cañones y almenas, pero también aquí se administraba justicia, se cobraban impuestos y se medía con exactitud la tela, la sal o la madera. Esta pequeña marca en la piedra habla de Ouguela como de una comunidad con vida económica propia, que necesitaba fijar su patrón de medidas de forma pública y visible en la misma puerta de su fortaleza.







La Atalaya de Ouguela (Atalaia de São Pedro)

También en el blog hemos hablado en numerosas ocasiones de Atalayas: las que se conservan en los alrededores de Badajoz, las de la zona de Olivenza y otras que jalonan esta vieja frontera. Las atalayas eran pequeñas torres levantadas en los puntos más altos del terreno para vigilar el horizonte y transmitir avisos de fortaleza en fortaleza mediante señales, cumpliendo un papel esencial en las regiones fronterizas a la hora de detectar y anunciar movimientos de ejércitos invasores.

En el siguiente enlace podéis ver mis publicaciones sobre las Atalayas en el entorno de Badajoz (ver aquí) y de Olivenza (ver aquí, y aquí)

La llamada Atalaia de São Pedro, también conocida como atalaya de Ouguela, se alza a algo menos de un kilómetro de la fortaleza, dominando el paisaje de la raya. Además de su función militar original, algunos indicios constructivos y ciertas referencias documentales sugieren que, una vez perdida su importancia defensiva, pudo ser adaptada como pequeño oratorio o capilla, quizá la Capela de São Pedro citada en algunos textos, lo que añade una capa más de historia a esta discreta torre de vigilancia.


Ouguela y Atalaia de São Pedro

Al fondo en lo alto la Atalaya vista desde la carretera de Alburquerque


Atalaia de São Pedro








Interior de la Atalaya

Interior de la Atalaya


La Iglesia Parroquial adosada a la muralla

En varias fuentes aparece como Igreja Parroquial de Ouguela; en algunos casos vinculada a Nossa Senhora da Graça o a São João, según las fuentes locales. En ella se custodia una pequeña imagen de Nossa Senhora da Enxara, que refuerza el vínculo entre el pueblo y el cercano santuario.

Se trata de una iglesia de arquitectura barroca con campanario aprovechando una de las torres de la fortaleza. Tiene una sola nave con presbiterio, capilla bautismal en el lado del Evangelio y, en el lado de la Epístola, púlpito y altar de mampostería, en la línea sencilla de tantos templos rurales del Alentejo fronterizo.

Para visitar la iglesia tuvimos que recurrir a una vecina del pueblo, encargada de custodiar la llave, que amablemente nos abrió las puertas y nos fue mostrando el interior con la calma de quien enseña algo propio.





Interior de la Iglesia










Nossa Senhora da Enxara





Un marco de frontera en la carretera

También en este blog han aparecido más de una vez los marcos de frontera (ver aquí), esas piedras numeradas que, mucho antes que las garitas y los cuarteles, fijaron sobre el terreno por dónde discurre exactamente la raya entre España y Portugal. Hoy ya no hay aduanas ni pasaportes en estos caminos secundarios, y en muchos antiguos pasos apenas quedan restos visibles de los puestos fronterizos, pero los marcos siguen en su sitio, silenciosos y discretos, recordando que aquí la línea no es una abstracción en un mapa, sino algo que se toca con la mano.

Ese carácter casi invisible pero muy controlado se mantiene gracias al tratado de límites firmado en Lisboa en 1864, completado después en 1866 y 1926, que obliga a los ayuntamientos fronterizos a reconocer periódicamente los mojones y levantar acta de su estado, remitiéndola a la Comisión Internacional de Límites. En la carretera de Alburquerque a Ouguela, justo al cruzar la raya, aparece uno de esos testigos de piedra: el marco 731‑A, un bloque granítico numerado que, para el viajero apresurado, pasa desapercibido, pero que para quien recorre la frontera con calma se convierte en una nueva pieza de ese largo puzle de hitos que jalonan la raya hispano‑portuguesa.


Carretera de Alburquerque a Ouguela / Fuente: Google Maps

Marco 731-A frontera, lado Portugal

Marco 731-A frontera, lado España


Ouguela ya no es solo la fortaleza, sino una suma de detalles y memorias: una vara grabada en la piedra, una atalaya casi olvidada, una iglesia que sigue abriéndose con llave vecinal y un marco de frontera perdido junto a la cuneta. Son pequeñas huellas que, vistas de cerca, cuentan tanto o más que los grandes muros sobre cómo se ha vivido y vigilado esta raya entre Portugal y España a lo largo de los siglos.

domingo, 10 de noviembre de 2024

El codo, la vara, y el pie (antiguas medidas) labradas en piedra

Ya en alguna ocasión hemos tratado en el blog sobre la complejidad de unificar las diferentes medidas existentes antes de la implantación en España en 1879, del sistema métrico decimal, como por ejemplo en una entrada del blog titulada "Las pesas de la villa (Bodonal)" (ver aquí).

A lo largo de mis viajes por pueblos de Extremadura y Portugal, he podido ver diversas medidas antiguas (codo, vara, y pie) grabados en piedra, siendo quizás la más famosa, la denominada "vara de Zafra" que se encuentra labrada en una columna existente en la plaza chica de dicha localidad.

Veamos estas tres medidas a las que nos referimos:

- El codo fue una unidad de longitud empleada en muchas culturas por su origen antropométrico. En casi todas ellas era la distancia que mediaba entre el codo y el final de la mano abierta (codo real) o a puño cerrado (codo vulgar). Lógicamente, su valor variaba de un país a otro, incluso dentro del país, según su uso.

En Aragón se utilizaba el codo, equivalente a 0,384 m, establecido en el fuero «De los pesos, y mesuras del Reyno», aprobado en las cortes de Monzón de 1553. Un codo equivalía a dos palmos, y una vara, a dos codos.

En Castilla se utilizaba el codo común, de media vara (1,5 pies o 24 dedos), que equivalía a 0,418 m y también el codo real o de ribera, de 33 dedos (1 dedo = 1/16 pie), o 0,574 m.

Los moriscos usaban el codo mayor, de 33 pulgadas, es decir, 0,8387 m, y el codo mediano, de 24 pulgadas, que equivalía a 0,61 m.

- La vara fue una unidad de longitud utilizada principalmente en España y Portugal, y por consiguiente en las zonas de influencia hispano lusitana como lo es Iberoamérica y otras regiones de influencia colonial. Equivalía a 3 pies. Cada región de acuerdo a sus necesidades o simple aislamiento tenía distintos valores para la vara: su longitud oscilaba entre 0,8359 m la vara de Alicante y los 0,768 m la de Teruel. No obstante, la más empleada era la vara castellana o vara de Burgos, de 0,835905 m, tres veces el pie castellano de 0,278635 m.

- El pie es una unidad de longitud, basada en el pie humano, ya utilizada por las civilizaciones antiguas. El pie romano, o pes, equivalía, como media, a 29,57 cm; el pie carolingio, anteriormente denominado pie drusiano o drúsico —pes drusianus—, equivalía a nueve octavos del romano, esto es, aproximadamente, 33,26 cm; y el pie castellano equivalía a 27,8635 cm.

Y las localidades donde he podido verlas:

En Zafra, podemos ver labradas en piedra, las antiguas medidas de la vara y el pie.

La Plaza Chica cobija en los soportales del Arquillo del Pan el retablo de la Virgen de la Esperancita y en la columna más cercana a dicho arquillo la famosa vara de Zafra, en otro tiempo referencia de medida para los comerciantes que se asentaban en la plaza y hoy testimonio vivo de un pasado no tan lejano, pero ya casi remoto.





En la Puerta de Jerez, que permitía el acceso a intramuros a los visitantes que venían de los caminos de Jerez de los Caballeros desembocando en el zoco medieval de la Plaza Chica, recinto rodeado por callejones donde los artesanos de los antiguos gremios, sobre todo los del cuero, realizaban sus trabajos al abrigo de la muralla.

Por fuera de la puerta, en la fachada, podemos ver un balcón central en la parte superior y dos hornacinas, una a cada lado, con imágenes de San Crispín y San Crispiniano, patronos del gremio de los zapateros y profesionales del cuero. En la parte inferior derecha, sobre un bloque de la sillería del arco observamos la huella de un zapato del pie castellano, antigua medida de la época, en uso hasta el siglo XIX en el que se adoptó el Sistema Métrico Decimal, equivalente a 27.86 cm, un 44/45 de la actualidad.






En Almendralla vara de  se localiza en posición diagonal tallada en uno de los grandes sillares esquineros de la Iglesia de San Pedro. El grabado de la piedra es más sencillo que el de Zafra.






En Redondo (Portugal) podemos ver las antiguas medidas del codo y la vara (côvado y vara en portugués) labradas en un puerta del recinto amurallado

El recinto amurallado de la ciudad alentejana de Redondo conserva dos puertas, una a poniente y otra a oriente, esta última data del siglo XIV, es llamada Porta da Ravessa, y en su jamba derecha exterior tiene marcadas las medidas tradicionales de longitud del lugar: la vara y el côvado.





Y también en Monforte (Portugal)  podemos ver las antiguas medidas del codo y la vara (côvado y vara) labradas en una columna de granito de una de las puertas de la Iglesia de la Magdalena, en cuya plaza (extramuros de la muralla) se celebraba en época medieval un mercado.






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Os invito a leer un interesante articulo publicado en el periódico eldiario.es en Mayo 2017 titulado "Aquí no se mide": cómo el celemín y la fanega retrasaron el progreso en España aquí

Y también a leer un curioso articulo titulado "Dos sistemas medidas" del profesor de la Universidad de Valencia D. José V. Aznar García, sobre la complejidad que comportó la implantación del Sistema métrico decimal en España, que podéis ver aquí.