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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Los guardianes de la Purísima Concepción: el gran conjunto de gárgolas de Montemolín

Tal como anticipábamos en la entrada dedicada a las gárgolas de la Ermita de Nuestra Señora de la Granada (ver aquí), nuestro recorrido por Montemolín tenía guardada una segunda parada imprescindible. Si aquel templo gótico-mudéjar nos regaló cuatro valiosas piezas de evacuación, la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción eleva la apuesta hasta convertir este rincón del sur pacense en un hito de primer orden para los aficionados a la escultura marginal y las gárgolas.


Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción - Montemolín









Función, técnica y símbolo en la piedra

Como ya repasábamos en la primera entrega de esta serie sobre Montemolín, conviene recordar que la gárgola nace de una necesidad puramente arquitectónica: proyectar el agua de lluvia lejos de la fábrica para evitar humedades. Sin embargo, en el tránsito del Gótico al Renacimiento, los canteros convirtieron estos caños de evacuación en un lienzo para la expresión popular y alegórica.

Entre seres fantásticos del bestiario medieval, animales domésticos o salvajes y figuras humanas que personifican la condena de los vicios capitales, la piedra esculpida actúa como frontera protectora del espacio sagrado y reflejo del universo figurativo de la época. (Para quienes queráis profundizar en los materiales, orígenes y teorías simbólicas de estos elementos, os invito a releer las explicaciones teóricas en la entrada sobre la Ermita de Ntra. Sra. de la Granada ---> aquí).










El escenario: una mole gótico-renacentista en el corazón de la villa

La necesidad de trasladar el centro espiritual del municipio desde la antigua parroquia de Santiago (actual ermita) hacia el corazón urbano de la villa llevó a iniciar en el primer tercio del siglo XVI la edificación de este nuevo templo. Levantado bajo la jurisdicción de la Orden de Santiago —cuyas veneras y cruces adornan paramentos e interiores— y con el respaldo directo del monarca Carlos I, el proyecto se asentó sobre una antigua hospedería de peregrinos del Camino de Santiago.

Nos encontramos ante una imponente mole gótico-renacentista de piedra y mampostería sin encalar. Aunque en esta ocasión no me fue posible visitar su interior —donde destacan sus elevadas bóvedas de crucería y su soberbio retablo mayor—, el examen exterior resulta por sí solo una experiencia fascinante. Sus muros exteriores dibujan una mole sólida y pesada sobre la que sobresale, a lo largo de todo el perímetro de la nave y la cabecera, una auténtica red de desagüe tallada en piedra granítica.

En total, el templo alberga un impresionante conjunto de 16 gárgolas escultóricas repartidas por tres de sus cuatro frentes (quedando libre la fachada de los pies), las cuales pude fotografiar durante mi visita del pasado 12 de septiembre:

  • 6 gárgolas en el Lado del Evangelio (fachada norte).
  • 5 gárgolas en el Ábside / Cabecera (oriente).
  • 5 gárgolas en el Lado de la Epístola (fachada sur).

Primera parte: Las gárgolas del Lado del Evangelio

Comenzamos nuestro catálogo recorriendo el muro septentrional del templo. Aquí la labra en piedra granítica muestra una notable variedad de seres mitológicos, animales y figuras antropomorfas.


Lado del Evangelio (fachada Norte)


1. La criatura alada

Iniciamos la serie con un ser híbrido de naturaleza fantástica. La pieza presenta alas desplegadas sobre el lomo y se proyecta hacia el exterior con el rostro desencajado propio de los monstruos que custodian la nave.


Gárgola 1


2. El segundo híbrido

Inmediatamente después encontramos otro ejemplar que profundiza en el universo iconográfico del bestiario medieval. Se trata de una figura híbrida que combina rasgos anatómicos de distintas criaturas para acentuar su carácter grotesco.


Gárgola 2


3. El zoomorfo ovino

La tercera gárgola nos conduce hacia el reino animal, aunque con matices sugerentes. La figura presenta orejas caídas a ambos lados de la cabeza y lo que parecen intuirse como abultadas ubres en su parte inferior, fisonomía que evoca la presencia de un óvido.


Gárgola 3


4. El gran enigma iconográfico: ¿Avaricia u Onanismo?

Sobre el contrafuerte medio nos topamos con la pieza más singular, debatida y enigmática de todo el conjunto.


Gárgola 4. El gran enigma iconográfico


La escultura muestra una figura masculina desnuda que sujeta fuertemente un elemento entre sus manos. Al revisar la bibliografía y los estudios locales sobre el templo, nos encontramos con dos interpretaciones contrapuestas:

  1. La alegoría de la Avaricia o la Gula: Algunos autores interpretan la escena como un varón apretando un odre de vino o una bolsa de dinero, encarnando así la condena de vicios capitales como la avaricia o la intemperancia.

  2. La interpretación explícita (el vicio de la Lujuria): Otra corriente historiográfica y la propia tradición popular del municipio sostienen una lectura mucho más desinhibida, identificándola como un varón en actitud explícitamente masturbatoria, conocida coloquialmente como la «gárgola onanista de Montemolín».


Gárgola 4. El gran enigma iconográfico

Para arrojar luz sobre esta enigmática talla, tuve la oportunidad de consultar por correo a la Dra. Dolores Herrero Ferrio, historiadora del arte y una de las mayores especialistas en el estudio de las gárgolas en nuestro país (https://doloresherrero.com/) —a quien desde aquí quiero agradecer sinceramente su amabilidad y rápida respuesta al atender la consulta de un simple aficionado como servidor—. Tras examinar las fotografías de detalle, la especialista nos ofrece una lectura sumamente reveladora sobre cómo ambas hipótesis encajan con coherencia dentro del lenguaje simbólico de la Edad Media y el Renacimiento::

«Creo que las dos interpretaciones que plantea son posibles. Podría tratarse de la bolsa de un avaro, sostenida por un pecador desnudo. El marcado relieve de las costillas reforzaría esta lectura, al evocar la imagen de un condenado que porta en sus manos el objeto relacionado con su pecado. En las representaciones medievales del Juicio Final, los condenados aparecen con frecuencia desnudos y acompañados de algún elemento que permite identificar el pecado cometido [ya sea antes de su entrada en el infierno o sufriendo el castigo en su interior].

No obstante, la segunda interpretación también es válida, ya que encontramos asimismo gárgolas de carácter onanista, con los genitales representados de forma exagerada y con una morfología que, en ocasiones, puede resultar semejante a la que vemos aquí. En este caso, además, el desnudo de la figura podría reforzar también esta lectura.

Ambas interpretaciones encajan, por tanto, dentro del imaginario y de los recursos iconográficos propios de la Edad Media.»

Esta doble lectura convierte a la pieza en un testimonio excepcional del recurso al desnudo y al castigo del pecado en la plástica marginal de nuestros templos.


Gárgola 4. El gran enigma iconográfico


5. El carnero de cuernos curvados

Antes de alcanzar la siguiente pieza encontramos un caño sencillo de evacuación, un elemento funcional que muy probablemente vino a sustituir a una gárgola original dañada o perdida con el paso del tiempo.


Caño de evacuación que posiblemente sustituyó a una gárgola

A continuación, sobre el lienzo mural, la escultura nos devuelve al reino de los cuadrúpedos con un rotundo zoomorfo en el que se distinguen con claridad los cuernos enroscados y curvados característicos de un carnero.


Gárgola 5

6. El grito del condenado

Cerramos el Lado del Evangelio en el pilar más próximo al cabecero con una sobrecogedora figura antropomorfa. La escultura representa a un personaje completamente desnudo que parece emerger del muro con las fauces abiertas, personificando el grito sordo y la angustia del pecador en su eterna condena. 


Gárgola 6


Segunda parte: Las gárgolas del Ábside (Cabecera)

Rodeamos el templo hacia el oriente para situarnos frente al ábside poligonal que acoge la cabecera del altar mayor. En este sector sagrado se localizan 5 gárgolas escultóricas que destacan por su cuidada integración en los elementos arquitectónicos, repartiéndose entre el paramento mural y los recios pilares que articulan el presbiterio.


Ábside (cabecera)


7. El híbrido alado

Iniciamos el recorrido de la cabecera con un ser de naturaleza híbrida y fantástica. La pieza exhibe unas alas claramente definidas sobre su lomo, proyectando su cuerpo hacia el exterior como un guardián alado dispuesto a proteger la zona más sagrada del templo.


Gárgola 7


A continuación nos encontramos con el conjunto de cuatro ejemplares dispuestos de forma correlativa sobre cada uno de los cuatro pilares que enmarcan y estructuran exteriormente el presbiterio:


8. El antropomorfo emergiendo del muro

Se trata de un ser antropomorfo que apoya fuertemente sus manos contra la piedra del muro, haciendo acopio de fuerza para proyectar fuera del inmueble tanto su tronco como su cabeza.


Gárgola 8

9. El monstruo del presbiterio

En el siguiente pilar nos topamos con una pieza que repite una solución postural similar a la de su compañera anterior, pero con un matiz iconográfico mucho más inquietante. En este caso, el cuerpo que pugna por sobresalir del paramento adopta una morfología francamente monstruosa y aberrante, acentuando el carácter grotesco del bestiario medieval.


Gárgola 9


10 y 11. La pareja de pecadores

Cerramos el catálogo del ábside en los dos últimos pilares con un par de figuras antropomorfas de clara carga alegórica. Ambas esculturas representan a sendas figuras humanas —presuntos pecadores— en actitudes dramáticas. Sus rostros y gestos corporales parecen traslucir el pavor ante la condena eterna o bien actuar como una sobrecogedora advertencia para los fieles, avisando de los tormentos que aguardan en el infierno.


Gárgola 10

Gárgola 11


Tercera parte: Las gárgolas del Lado de la Epístola (Fachada Sur)

Finalizamos el recorrido arquitectónico en el muro del lado de la Epístola, comenzando a contar desde su unión con el cabecero y avanzando paulatinamente hacia los pies del templo. En esta fachada nos encontramos con los últimos cinco ejemplares que completan esta magnífica serie escultórica:


Lado de la Epístola (fachada Sur)


12. El ser en transformación demoníaca

Ubicada sobre la capilla que fundara en 1614 Don Alonso Pizarro Navarro, esta gárgola inicia el tramo sur mostrando una clara hibridez condenatoria. La figura representa la mutación hacia un aspecto demoníaco, atisbándose la transformación de sus brazos en extremidades patudas y el nacimiento de unas incipientes alas.


Gárgola 12



13. El demonio del estribo central

Sita sobre el estribo central del muro oriental/sur, esta pieza continúa la temática diabólica iniciada por su compañera anterior. Exhibe un marcado aspecto demoníaco ya plenamente consolidado, ahondando en esa función simbólica de representación del mal.


Gárgola 13



14 y 15. Los ejemplares zoomorfos del lienzo oeste 

Sobre el lienzo de pared más cercano a los pies del templo, la iconografía retorna a las formas animalescas. Se trata de dos gárgolas de clara morfología zoomorfa (las número 14 y 15 de nuestro recuento global).


Gárgola 14

Gárgola 15


16. El zoomorfo del pilar de la torre 

Cerramos la colección con el último ejemplar, el número 16, inscrito en el pilar situado junto al cuerpo que acoge las escaleras de acceso a la torre-campanario. Al igual que sus dos precedentes, muestra una morfología zoomorfa. 


Gárgola 16

Gárgola 16



Fuentes bibliográficas y de consulta:
  • Rodríguez Carrero, Samuel: "Gárgolas de la provincia de Badajoz" (Ed. Editamás 2023). -Obra tomada como referencia para la identificación técnica, datación y análisis iconográfico de las piezas analizadas en esta serie-.
  • Herrero Ferrio, Dolores: "La gárgola y su iconografía" (Ed. Universo de Letras, 2019) y portal de investigación y divulgación especializado https://doloresherrero.com/.


jueves, 27 de agosto de 2026

Las gárgolas de la Ermita de Nuestra Señora de la Granada en Montemolín

Hace ya algún tiempo (en concreto desde mayo de 2023, cuando nos acercamos a descubrir las de la Iglesia Parroquial de Valencia del Ventoso) que no traía al blog una entrada dedicada a esos fascinantes guardianes de piedra que son las gárgolas. Hoy volvemos a poner la mirada en las alturas para fijarnos en las cuatro gárgolas escultóricas que resisten el paso del tiempo en la Ermita de Nuestra Señora de la Granada, en Montemolín.

Pero antes de adentrarnos en los detalles de estas piezas concretas, conviene recordar qué son y qué sentido tienen estos singulares elementos arquitectónicos.

¿Qué es una gárgola y cuál era su función?

En esencia, una gárgola es la parte sobresaliente de un caño o canalón destinado a evacuar el agua de lluvia de las cubiertas y tejados. Su función técnica era fundamental: al expulsar el agua en finos chorros alejados del edificio, evitaban que esta resbalara por los muros de piedra, reduciendo la humedad y el paulatino deterioro de los paramentos.

Aunque nacieron con este propósito puramente práctico, durante la Edad Media —especialmente con el desarrollo del arte gótico— las gárgolas se convirtieron en un lienzo para la escultura popular y fantástica en iglesias y catedrales. Solían adornarse con figuras intencionadamente grotescas que representaban a hombres, animales, monstruos o demonios.

Esta tradición de tallar figuras fantásticas se mantuvo, aunque con menor desarrollo, en la arquitectura renacentista española e incluso en algunos templos barrocos.

Evolución, materiales y significado simbólico

  • Origen y formas: Las gárgolas más antiguas eran tallas toscas, limitadas casi siempre a cabezas o bustos de animales. Con el paso del tiempo y el avance de las técnicas constructivas, empezaron a apoyarse sobre ménsulas para sobresalir aún más del muro. Esto permitió a los canteros esculpir figuras con mayor esbeltez, dinamismo y detalle, dando vida a seres irreales, grotescos e híbridos.
  • Materiales y herramientas: Aunque se han documentado gárgolas hechas de madera, metal o cerámica, la piedra fue el material por excelencia. Se labraban minuciosamente con hachas, taladros, cinceles y buriles.
  • Simbología: El origen simbólico de estas figuras ha generado diversas teorías. Se ha dicho que actuaban como guardianes protectores del edificio destinados a amedrentar a los pecadores o a las fuerzas del mal; que representaban almas condenadas a las que se les prohibía la entrada al espacio sagrado; o incluso que encarnaban a demonios vencidos por la Iglesia y obligados a servir al templo. Por supuesto, no hay que olvidar su evidente valor estético y decorativo.

Iconografía: el universo figurativo del cantero

El repertorio iconográfico de las gárgolas es amplísimo y entronca directamente con la tradición de las monstruosidades del románico:

  • Animales reales: Destacan los leones y los perros, aunque también son habituales los machos cabríos y las águilas.
  • Seres mitológicos y fantásticos: Grifos, harpías, dragones, sirenas y demonios.
  • Híbridos e imaginación del artista: Abundan los cuadrúpedos con alas, los híbridos de animal con cabeza humana o viceversa, y figuras donde se exagera intencionadamente la fealdad mediante escamas, alas o la duplicación de miembros.
  • Gestos y expresividad: Muchas gárgolas aparecen gritando, sacando la lengua, introduciéndose las manos en la boca o agarrándose la garganta. En ocasiones exhiben rasgos sexuales alusivos al pecado de la lujuria o interactúan con figuras secundarias más pequeñas. Aunque el agua suele brotar por la boca, a veces se evacuaba por el ano o a través de objetos que portaba la propia figura.

El escenario: La Ermita de Nuestra Señora de la Granada (Montemolín)

Para entender el contexto de las gárgolas que hoy contemplamos, debemos conocer brevemente la historia del edificio que las alberga.

La actual Ermita de Nuestra Señora de la Granada fue, a lo largo de los siglos bajomedievales, la primigenia iglesia parroquial de Montemolín, dedicada a Santiago. Sin embargo, el crecimiento urbano de la población en dirección opuesta al templo, sumado quizás al mal estado de conservación de la fábrica a finales del siglo XV, llevó a las autoridades eclesiásticas a edificar un nuevo templo parroquial en el siglo XVI, quedando el antiguo edificio relegado de su función principal.

Nos encontramos ante un inmueble de notable interés arquitectónico en el que se aprecian diversas fases constructivas, remontándose la más antigua al siglo XIV. La volumetría que presenta en la actualidad difiere notablemente de la original debido a las numerosas reformas y adiciones sufridas a lo largo de los siglos.


Ermita de Ntra. Sra. de la Granada - Montemolín

Ermita de Ntra. Sra. de la Granada - Montemolín


Las gárgolas de la ermita

Tras este recorrido histórico y contextual, nos detenemos a analizar las verdaderas protagonistas de esta entrada: Las cuatro gárgolas escultóricas que adornan las alturas de la Ermita de la Granada.


Ermita de Ntra. Sra. de la Granada - Montemolín


1. La primera gárgola: el enigma zoomorfo

En la primera de las piezas nos encontramos ante una representación sugerente a la par que enigmática. La escultura actúa como soporte del propio caño de evacuación, revelando la silueta de una criatura de la que podemos atisbar un alargado cuello culminado en una cabeza de prominente hocico.

El nivel de erosión y las características de la propia talla impiden observar un mayor número de detalles anatómicos que permitan identificar con absoluta certeza de qué ser se trata, si bien su morfología apunta con claridad hacia una naturaleza zoomorfa.





2. La segunda gárgola: el rostro en el canalón

Se ubica sobre el tercer estribo o contrafuerte del templo. Este sector se exhibe coronado por un peculiar canalón de evacuación en el que, si prestamos atención a su parte baja e interior, descubriremos la faz cincelada de una criatura.

La talla muestra las facciones de un ser cuya morfología sugiere una clara naturaleza animal. A diferencia de las figuras exentas que sobresalen por completo del muro, este relieve esculpido directamente en la pieza pétrea aprovecha la propia estructura del canalón para integrar la representación iconográfica en el sistema de desagüe de la ermita.





3. La tercera gárgola: la mirada del cánido

La figura animal vuelve a ser la gran protagonista en la tercera gárgola escultórica. Se trata de una cabeza labrada con notable expresividad, en la que destacan sus ojos almendrados y unas orejas erguidas y puntiagudas. Por sus facciones, la escultura guarda una innegable semejanza con la fisonomía de un cánido, recurriendo al perro como guardián del espacio sagrado y receptor del agua de lluvia.





Un motivo para volver a Montemolín

La visita del pasado 25 de julio me dejó con ganas de más. Por un lado, me quedó pendiente fotografiar la cuarta gárgola escultórica de esta ermita, una excusa perfecta para planificar un pronto regreso a la localidad y completar así el inventario visual del templo.

Por otro lado, me guardo una asignatura pendiente: la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción. En el momento de la visita desconocía que este templo alberga una de las mayores colecciones de gárgolas de toda la provincia de Badajoz, un conjunto monumental de primer orden que en número solo es superado por las parroquias de Nuestra Señora de la Consolación de Azuaga y La Magdalena de Olivenza. Sin duda, un destino obligado para una próxima ruta fotográfica y patrimonial por la zona.


Actualización (septiembre de 2026): La cuarta gárgola de la ermita

Aprovechando una nueva escapada a Montemolín, ayer día 12-9 he podido fotografiar finalmente la cuarta gárgola escultórica de la Ermita de Nuestra Señora de la Granada, cerrando así el conjunto completo del edificio.

4. La cuarta gárgola: el conjunto antropomorfo

A diferencia de las anteriores, la cuarta pieza —ubicada en el quinto pilar— destaca por su carácter antropomorfo. Se trata de un caño decorado con dos rostros de rasgos humanos: uno labrado en el frente de la pieza y otro en la cara inferior. Como detalle compositivo muy sugerente, parecen adivinarse unos brazos que descienden desde la criatura superior con la intención de asir o sujetar a la figura inferior, creando un dinámico e inusual diálogo entre ambas representaciones.




Fuentes bibliográficas y de consulta:

  • Rodríguez Carrero, Samuel: "Gárgolas de la provincia de Badajoz". (Obra tomada como referencia para la identificación técnica, datación y análisis iconográfico de las piezas analizadas en esta serie).
  • Herrero Ferrio, Dolores: "La gárgola y su iconografía" (Ed. Círculo Rojo, 2019) y portal de investigación y divulgación especializado https://doloresherrero.com/.


martes, 25 de agosto de 2026

Un viaje a Montemolín en el 225.º aniversario del héroe de la Armada: Martín Álvarez Galán

El pasado 25 de julio estuve en la localidad pacense de Montemolín y me acerqué a su casco urbano para contemplar el mural homenaje y el monolito dedicado a Martín Álvarez Galán, situado junto a la ermita de Nuestra Señora de la Granada. Una parada que cobra este año un significado especial al cumplirse el 225.º aniversario de su muerte (1801-2026).


Ermita de Ntra. Sra. de la Granada

Mural homenaje a Martin Álvarez Galán

Escudo de Montemolín

Emblema de la Infantería
de Marina

Mural homenaje a Martin Álvarez Galán


La trayectoria de este granadero de Marina es insólita:

  • De carretero a soldado: Nacido en 1766, creció escuchando los relatos bélicos de su abuelo. Con 14 años plantó cara a la partida del bandolero Bruno con dos piedras en la mano. Tras la muerte de sus padres y el desamor de María Gil, vendió sus enseres y marchó a Sevilla, donde fue persuadido para alistarse en la Marina creyendo enrolarse en los «Dragones del Viento».

  • Bautismo de fuego: Ingresó en 1790 y combatió en San Antioco y San Pedro, además de completar misiones en el Mediterráneo y América a bordo de buques como el Gallardo, el San Carlos o el Príncipe de Asturias.

  • Cabo San Vicente (1797): A bordo del San Nicolás de Bari, abordado por la tropa del Comodoro Nelson, Martín Álvarez rehusó rendir el pabellón. Solo en la toldilla, atravesó de un sablazo al sargento mayor Norris y peleó a mosquetazos hasta caer desmayado por sus heridas. Al darlo por muerto, los británicos se disponían a lanzarlo al mar amarrado a una bala de cañón, pero Nelson, admirado por su bravura, ordenó que lo envolvieran en la bandera que tan fieramente había defendido. Fue en ese instante cuando advirtieron que aún respiraba, evacuándolo de urgencia al hospital de Lagos (Portugal) para curarlo.

  • Reconocimiento y muerte: Tras aprender a leer y escribir en meses para ascender a cabo, se le concedió una pensión vitalicia por Decreto Real. Estando destinado en Brest a bordo del Concepción, una desafortunada caída por la escala le dañó un pulmón, derivando en tuberculosis. Falleció en el hospital de Brest el 23 de febrero de 1801, con 35 años.


Parque donde está ubicado el Monolito a Martin Álvarez Galán

Monolito dedicado a
Martin Álvarez Galán

Pie del Monolito


Un legado inmortal

El recuerdo de Martín Álvarez quedó sellado en la historia naval española. Por Real Orden de 1848 se dispuso que permanentemente un buque de la Armada llevara su nombre, una honra que ha perdurado a través de diferentes épocas y tipologías de navíos:

1 - Buques de la Armada Española «Martín Álvarez»:

  • Goleta «Dolorcitas» (1849-1850): De 7 cañones, primera unidad en ser nombrada Martín Álvarez; naufragó en la costa de Burdeos.
  • Falucho Guardacostas de 1.ª clase: Asignado a labores de vigilancia marítima.
  • Cañonero de hélice de 207 toneladas (1871-1876): Construido en La Habana para el servicio naval en Cuba.
  • Cañonero de hélice de 173 toneladas (1878-1882): Destinado al servicio en las Filipinas.
  • Buque de desembarco L-12 (1971-1995): Botado originalmente en EE. UU. en 1954 como USS Wexford County (LST-1168) y entregado a la Armada Española en San Diego (California) en 1971.

2 - Honores permanentes: Su nombre figuró de forma constante en la nómina de la 1.ª Compañía, 1.er Batallón del 1.er Regimiento.

3 - Reconocimiento del rival: En Gibraltar se colocó un cañón en su honor y su sable terminó expuesto en el Museo Naval de Londres.


Sable expuesto en el Museo
Naval de Londres (foto de aquí)


Contemplar el monolito en Montemolín, forjado con bronce de cañones donados por la Comandancia de Marina de San Fernando, nos recuerda la vigencia de tres principios universales: disciplina, honradez y valor.

Para saber más:

  • Si queréis profundizar en la hazaña de nuestro héroe desde la pluma de un maestro de la narrativa histórica, os recomiendo leer el artículo que Arturo Pérez-Reverte le dedicó en 2012: El sable y el granadero ---> aquí.

  • Hace unos años. El gran pintor Augusto Ferrer Dalmau, pintó un cuadro reflejando el momento donde Martín, sólo con su sable y su valor defiende la bandera frente a los ingleses que han abordado el barco. El cuadro se titula "Mi bandera". El Gobierno de Extremadura lo ha donado a la Infantería de Marina española. La obra refleja la gesta del granadero Martín Álvarez Galán.


óleo "Mi bandera", de Augusto Ferrer Dalmau
Museo Naval de Madrid