Hace ya algún tiempo (en concreto desde mayo de 2023, cuando nos acercamos a descubrir las de la Iglesia Parroquial de Valencia del Ventoso) que no traía al blog una entrada dedicada a esos fascinantes guardianes de piedra que son las gárgolas. Hoy volvemos a poner la mirada en las alturas para fijarnos en tres de las cuatro gárgolas escultóricas que resisten el paso del tiempo en la Ermita de Nuestra Señora de la Granada, en Montemolín.
Pero antes de adentrarnos en los detalles de estas piezas concretas, conviene recordar qué son y qué sentido tienen estos singulares elementos arquitectónicos.
- Origen y formas: Las gárgolas más antiguas eran tallas toscas, limitadas casi siempre a cabezas o bustos de animales. Con el paso del tiempo y el avance de las técnicas constructivas, empezaron a apoyarse sobre ménsulas para sobresalir aún más del muro. Esto permitió a los canteros esculpir figuras con mayor esbeltez, dinamismo y detalle, dando vida a seres irreales, grotescos e híbridos.
- Materiales y herramientas: Aunque se han documentado gárgolas hechas de madera, metal o cerámica, la piedra fue el material por excelencia. Se labraban minuciosamente con hachas, taladros, cinceles y buriles.
- Simbología: El origen simbólico de estas figuras ha generado diversas teorías. Se ha dicho que actuaban como guardianes protectores del edificio destinados a amedrentar a los pecadores o a las fuerzas del mal; que representaban almas condenadas a las que se les prohibía la entrada al espacio sagrado; o incluso que encarnaban a demonios vencidos por la Iglesia y obligados a servir al templo. Por supuesto, no hay que olvidar su evidente valor estético y decorativo.
- Animales reales: Destacan los leones y los perros, aunque también son habituales los machos cabríos y las águilas.
- Seres mitológicos y fantásticos: Grifos, harpías, dragones, sirenas y demonios.
- Híbridos e imaginación del artista: Abundan los cuadrúpedos con alas, los híbridos de animal con cabeza humana o viceversa, y figuras donde se exagera intencionadamente la fealdad mediante escamas, alas o la duplicación de miembros.
- Gestos y expresividad: Muchas gárgolas aparecen gritando, sacando la lengua, introduciéndose las manos en la boca o agarrándose la garganta. En ocasiones exhiben rasgos sexuales alusivos al pecado de la lujuria o interactúan con figuras secundarias más pequeñas. Aunque el agua suele brotar por la boca, a veces se evacuaba por el ano o a través de objetos que portaba la propia figura.
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| Ermita de Ntra. Sra. de la Granada - Montemolín |
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| Ermita de Ntra. Sra. de la Granada - Montemolín |
Tras este recorrido histórico y contextual, nos detenemos a analizar las verdaderas protagonistas de esta entrada: tres de las cuatro gárgolas escultóricas que adornan las alturas de la Ermita de la Granada.
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| Ermita de Ntra. Sra. de la Granada - Montemolín |
En la primera de las piezas nos encontramos ante una representación sugerente a la par que enigmática. La escultura actúa como soporte del propio caño de evacuación, revelando la silueta de una criatura de la que podemos atisbar un alargado cuello culminado en una cabeza de prominente hocico.
El nivel de erosión y las características de la propia talla impiden observar un mayor número de detalles anatómicos que permitan identificar con absoluta certeza de qué ser se trata, si bien su morfología apunta con claridad hacia una naturaleza zoomorfa.
La talla muestra las facciones de un ser cuya morfología sugiere una clara naturaleza animal. A diferencia de las figuras exentas que sobresalen por completo del muro, este relieve esculpido directamente en la pieza pétrea aprovecha la propia estructura del canalón para integrar la representación iconográfica en el sistema de desagüe de la ermita.









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