Hoy se ha celebrado en Barrancos el primer encierro de los toros que se lidiarán por la tarde, dentro de las fiestas patronales de 2026 en honor de Nuestra Señora de la Concepción, que se celebran del 28 al 31 de agosto en esta bella y singular localidad portuguesa, situada muy cerca de la frontera con España.
Las corridas de toros de Barrancos, conocidas como touros de morte, constituyen una excepción única en Portugal. Mientras que en el resto del país está prohibida la muerte del toro en la plaza, en Barrancos se mantiene esta antigua tradición local, legalizada mediante un régimen de excepción aprobado por el Parlamento portugués en 2002.
Como viene siendo habitual, he vuelto a acercarme a Barrancos para presenciar este tradicional encierro. Acudo a esta cita prácticamente todos los años, de forma ininterrumpida desde 2015, salvo en 2020 y 2021, cuando no se celebraron festejos taurinos a causa de la pandemia de COVID-19.
Los encierros tienen lugar a las ocho de la mañana, hora portuguesa, y congregan cada año a numerosos vecinos y visitantes en las calles de la localidad, manteniendo vivo uno de los acontecimientos más singulares de la raya hispano-portuguesa.
Los encierros de Barrancos siguen un ritual muy preciso y en cada uno de ellos se encierran dos toros. Desde alrededor de las cinco de la mañana, la plaza comienza a llenarse de público, al igual que la calle situada junto a la iglesia, desde donde serán soltados los animales.
Antes de la salida del primer toro, los cabestros llegan a la plaza, donde cumplen una importante función al acompañar y contribuir a tranquilizar al animal. A las ocho de la mañana, hora portuguesa, y tras el anuncio de un cohete, el primer toro es descargado del camión en la Rua da Igreja y comienza su carrera hacia la plaza.
Durante el recorrido, numerosos corredores se sitúan en las calles para sortear su embestida y acompañar su carrera hasta el coso. Una vez en la plaza, llega el momento más comprometido del encierro: dos hombres, situados en extremos opuestos, manejan una larga maroma provista de un lazo. Con enorme destreza deben introducir el lazo entre los cuernos, de modo que el toro quede sujeto exclusivamente por ellos y nunca por la cabeza. Cuando el animal queda enlazado, tensan la cuerda y lo conducen hasta los cajones, donde permanecerá hasta la corrida de la tarde.
Solo cuando el primer toro ha quedado encerrado se repite todo el proceso con el segundo, que sale igualmente desde la Rua da Igreja y recorre el mismo trayecto hasta la plaza.
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| Los cabestros llegando a la plaza |
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| Corredores na rua da Igreja |
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| Manejando la maroma provista de un lazo |
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| Momento en que el toro queda enlazado únicamente por los cuernos |
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Los dos cajones donde se encierran los toros tras el encierro, hasta la corrida de la tarde |
A continuación, podéis ver algunas fotografías de mi visita de hoy a Barrancos.
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| Ambiente en la plaza |
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| Ambiente en la plaza |
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| Ambiente en la plaza |
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| Ambiente en la plaza |
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| Ambiente en la plaza |
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| Ambiente na rua da Igreja |
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| Llegan los cabestros a la plaza (8,05 hora Portugal) |
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| Los cabestros en la plaza |
Olá Jesus
ResponderEliminarExcelente descrição dos encerros de Barrancos. Pouco depois deste, houve um encerro infantil para as crianças.
Saludos
Muito Obrigado Jacinto.
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