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lunes, 29 de junio de 2026

Peculiaridades de nuestra habla: El uso de la «ll» en Bodonal

A menudo pensamos que la forma en que hablamos en nuestros pueblos es simplemente una costumbre heredada sin más trascendencia. Sin embargo, la lingüística y la historia nos demuestran que Bodonal de la Sierra es una auténtica "isla" en el mapa de nuestra comunidad.

Para entender la singularidad de nuestra habla, primero debemos aclarar dos conceptos que los lingüistas utilizan para definir cómo pronunciamos la «ll» y la «y»:

  • El Yeísmo: Es el fenómeno más extendido hoy en día. Consiste en pronunciar la «ll» y la «y» exactamente igual, borrando cualquier diferencia entre ellas (por ejemplo, pronunciar vaye en lugar de valle).

  • El Lleísmo: Es justo lo contrario: mantener vivo el sonido original y tradicional de la «ll». Pero ojo, porque aquí los expertos descubrieron que existen dos formas de ser "lleísta":

    1. Lleísmo distinguidor: Es el uso correcto y natural. El hablante diferencia perfectamente una palabra de otra según su letra. Para un bonalejo, palabras que a oídos de otros suenan idénticas, tienen una pronunciación totalmente diferente:

      • No suena igual el pollo (el animal) que el poyo (el banco de piedra o la encimera de la cocina).

      • Se distingue perfectamente el verbo rallar (desmenuzar queso) de rayar (hacer rayas en un papel).

      • O la valla (la cerca del campo) del verbo vaya (del verbo ir).

    2. Lleísmo por ultracorrección: Ocurre cuando, por el empeño de no caer en el yeísmo, se exagera tanto la pronunciación que se acaba metiendo la «ll» en palabras que originalmente llevan «y» (como decir llerno o llerba).

Teniendo claro este mapa, ¿Dónde encaja Bodonal? Viajemos un momento en el tiempo.



La radiografía histórica de 1882

A finales del siglo XIX, los primeros eruditos que se sentaron a estudiar científicamente el habla extremeña —Luis Romero y Espinosa y Matías Ramón Martínez— publicaron en la célebre revista El Folk-Lore Frexnense que en el sur de Badajoz el yeísmo se estaba imponiendo de forma casi generalizada debido a la cercanía con Andalucía. Decir cabayo o Castiya era ya la norma en casi toda la comarca.

Sin embargo, posteriores estudios dialectológicos —como los del filólogo Manuel Hidalgo Caballero— revelaron que Bodonal de la Sierra se convirtió en el gran refugio del lleísmo distinguidor. Mientras a nuestro alrededor la distinción se perdía, los bonalejos mantuvieron intacto de forma natural el sonido genuino de la «ll» donde históricamente correspondía.

El contraste con los vecinos: La ultracorrección

Lo más curioso de nuestra comarca es ver qué pasó en los municipios de alrededor para intentar defenderse de la corriente yeísta. En localidades vecinas como Higuera la Real, Fuente del Maestre o Salvatierra de los Barros, el fenómeno fue radicalmente distinto.

Tanto querían proteger la «ll», que cayeron de lleno en el lleísmo por ultracorrección. Empezaron a colocar la «ll» en palabras que nunca la habían tenido, creando términos tan llamativos que los investigadores de la época dejaron registrado, asombrados, cómo en esos pueblos se decía de forma exagerada llerva, llerno o buelles.

Una curiosidad: La brecha de género y el orgullo bonalejo

Lo más hermoso de este fenómeno es que no fue una simple casualidad. Los estudios sociolingüísticos realizados en los años 70 demostraron que en Bodonal de la Sierra existía un profundo orgullo por su forma de hablar. Los bonalejos tenían plena conciencia de que su pronunciación limpia de la «ll» los diferenciaba del habla de otras localidades de la comarca, defendiéndola como una verdadera seña de identidad.

Además, aquellas investigaciones arrojaron una conclusión muy llamativa sobre la brecha de género en nuestro entorno: el yeísmo entró en la zona principalmente a través de los hombres. El sector masculino adoptaba más rápido la innovación del yeísmo por motivos de movilidad (viajes de trabajo, ferias, comercio y un mayor contacto con el exterior), mientras que fueron mayoritariamente las mujeres las que actuaron como las verdaderas guardianas del habla tradicional. Ellas conservaron la distinción de la «ll» en el ámbito familiar y cotidiano, transmitiéndola pacientemente de generación en generación.

Frente a la exageración de unos y el olvido de otros, el habla tradicional de Bodonal supo mantenerse en el equilibrio perfecto gracias al arraigo de su gente: un tesoro cultural inmaterial que merece la pena recordar, entender y preservar.



Bibliografía / Para saber más:

Hidalgo Caballero, Manuel (1977): «Pervivencia actual de la ll en el suroeste de España». Publicado en la Revista de Filología Española (RFE), vol. LIX, págs. 119-143. (Aporta los datos clave sobre el lleísmo en Bodonal, el orgullo local, la movilidad masculina y el papel protector de las mujeres en la transmisión del habla).

Montero Curiel, Pilar (1998): «La dialectología precientífica en Extremadura». Publicado en el Anuario de Estudios Filológicos, vol. XXI, págs. 257-276. (Aporta el análisis de las raíces históricas de 1882 y las curiosas dinámicas de ultracorrección de los municipios vecinos).

Textos históricos de referencia (1882): Luis Romero y Espinosa («Caracteres prosódicos del lenguaje vulgar frexnense») y Matías Ramón Martínez («Lenguaje vulgar extremeño»), publicados originalmente en las páginas de la emblemática revista El Folk-Lore Frexnense.


2 comentarios:

  1. La "Elle", me identifica con Bodonal y eso siempre es orgullo de pueblo.
    Las láminas identifican su punto y modo de articulación muy precisa. Gracias.

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