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lunes, 29 de junio de 2026

El día que Bodonal acudió en ayuda del Plus Ultra (y una coincidencia centenaria)

Viendo las noticias actuales en televisión sobre la compañía aérea Plus Ultra y las idas y venidas de la actualidad, me ha venido a la memoria una entrañable coincidencia histórica que guardo en los archivos de este blog. Y la fecha no puede ser más idónea, ya que precisamente este año conmemoramos el centenario de una curiosa noticia local relacionada con ese mítico nombre.

En abril de 1926 (hace ahora 100 años), el periódico “Correo de la Mañana” publicaba una nota firmada por el interventor de la Diputación Provincial, Diego A. Pacheco, en ella se recogía una suscripción popular iniciada por el diario ABC a favor de los tripulantes del Plus Ultra, en la que figuraba textualmente la aportación de 5 pesetas por el Ayuntamiento de Bodonal de la Sierra.



Correo de la Mañana Badajoz 10-4-1926



Huelga decir que, más allá de la coincidencia del nombre, una cosa no tiene nada que ver con la otra. Lo nuestro no fue un rescate moderno de esos que abren hoy los telediarios, sino un granito de arena para financiar una de las mayores hazañas de la aviación española: el histórico vuelo del hidroavión Plus Ultra de la Aeronáutica Militar, que despegó el 22 de enero de 1926 desde Palos de la Frontera y llegó a Buenos Aires el 10 de febrero de ese mismo año tras una épica travesía por etapas.

Aquella suscripción popular no era para la aeronave, sino directamente para honrar a sus cuatro intrépidos tripulantes: el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada.

El motivo detrás de esa aportación de 5 pesetas tiene que ver con un fenómeno muy de la época: la Suscripción Nacional (o popular) que se organizó en toda España inmediatamente después de que el hidroavión alcanzara Buenos Aires con éxito en febrero de 1926.

Al no existir los patrocinios privados modernos ni los presupuestos masivos actuales para este tipo de hitos, el reconocimiento a los héroes nacionales se hacía «a escote» entre todos los ciudadanos e instituciones del país.

Indagando en las actas de la época y en la prensa de ese año, los motivos principales para pedir estas aportaciones eran dos:

1. El baremo oficial para pueblos pequeños

La delegación del Gobierno y las Diputaciones Provinciales abrieron carpetas de suscripción fijando unos baremos máximos y mínimos para que nadie se quedara fuera, pero tampoco se arruinara. Para los ayuntamientos pequeños, el baremo establecido solía ir de las 25 pesetas como máximo a las 5 pesetas como mínimo. Al aportar 5 pesetas, el Ayuntamiento de Bodonal estaba cumpliendo de manera oficial y solidaria con el cupo que le correspondía por su tamaño, dejando constancia de su apoyo en el registro nacional.

2. Medallas de oro y premios en metálico

El dinero recaudado en todo el país no era para el avión en sí (que pertenecía a la Aeronáutica Militar), sino directamente para los cuatro tripulantes (Ramón Franco, Ruiz de Alda, Durán y Rada). Con ese fondo nacional se costearon homenajes, se les encargaron medallas, y el resto se repartió entre ellos en metálico como recompensa por jugarse la vida en una gesta que puso los ojos del mundo sobre España. 


La tripulación del «Plus Ultra» en su histórico viaje. De izquierda a derecha:
el Capitán Julio Ruiz de Alda, el Teniente de Navío Juan Manuel Durán, el
Comandante Ramón Franco y el Cabo Pablo Rada (Foto: Ejército del Aire).


Para recordar la hazaña: Así fue el viaje del Plus Ultra

Para dimensionar bien el valor de aquellos hombres y entender por qué todo un país (incluido nuestro ayuntamiento) se volcó con ellos, conviene recordar cómo fue aquella auténtica epopeya aérea:

Plus Ultra fue el hidroavión de la Aeronáutica Militar española que realizó por primera vez un vuelo entre España y América, despegando el 22 de enero de 1926 frente a La Rábida en Palos de la Frontera (Huelva) con destino Buenos Aires, adonde llegó el 10 de febrero de ese mismo año. El raid del Plus Ultra siguió aproximadamente la ruta tomada en 1922 por los aviadores portugueses Sacadura Cabral y Gago Coutinho, en la primera travesía aérea del Atlántico sur (de Lisboa a Río de Janeiro), para la que necesitaron tres hidroaviones sucesivos, debido a las averías mecánicas.

Los cuatro tripulantes del hidroavión fueron el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada, todos ellos españoles.

La primera etapa se inició en Palos de la Frontera (Huelva) en el muelle de la Calzadilla, elevándose el hidroavión frente a La Rábida en la desembocadura del río Tinto y terminó ocho horas más tarde, cuando el hidroavión se posó en el Puerto de la Luz, en la bahía de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, en isla de Gran Canaria (Islas Canarias).

El día 26, desde la bahía de Gando, en el municipio de Telde (Las Palmas), despegó el Plus Ultra rumbo a Praia, en las Islas de Cabo Verde, final de la segunda etapa, la cual duró nueve horas con cincuenta minutos. En Praia fue necesario reducir al límite la carga del avión, quedando en tierra el alférez de navío Juan Manuel Durán González.

La siguiente etapa debía realizarse, de acuerdo a lo establecido, entre las Islas de Cabo Verde y Pernambuco; sin embargo, los fuertes vientos contrarios hicieron desviar de su ruta al Plus Ultra y lo forzaron a descender en la isla de Fernando de Noronha, lo que no estaba previsto. Al revisar los depósitos de combustible, se comprobó que los mismos estaban casi vacíos, por lo que fue necesario reabastecerlos. En esta etapa, se cubrieron 2.305 km sobre mar abierto. El radiogoniómetro, utilizado por primera vez en este tipo de vuelos, permitió a la aeronave mantenerse en la ruta correcta, sin desviaciones en la etapa más larga del recorrido.

El día 31 se salvaron los 540 km que separan la isla de Fernando de Noronha de la costa de Pernambuco, ya en tierra firme americana. Esta etapa no dejó de tener sus riesgos, pues cuando faltaban más de cien kilómetros, se rompió la hélice posterior y fue preciso arreglarla en pleno vuelo. Esto alargó en más de una hora el tiempo previsto para la travesía.

En Pernambuco la tripulación descansó para realizar reparaciones. El 4 de febrero, el Plus Ultra llegó a Río de Janeiro (Brasil) (2.100 km) en doce horas y quince minutos. El recibimiento tributado a los aviadores fue entusiasta. El día 9, arribaron a Montevideo y al día siguiente, Franco, Ruiz de Alda, Durán y Rada llegaron a Buenos Aires aclamados por la multitud.

La llegada de los aviadores españoles se recordará durante mucho tiempo en Argentina. Fue un hecho trascendente para los países rioplatenses y para España, exaltado como una gran hazaña por los periódicos de todo el mundo.

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