El Yeísmo: Es el fenómeno más extendido hoy en día. Consiste en pronunciar la «ll» y la «y» exactamente igual, borrando cualquier diferencia entre ellas (por ejemplo, pronunciar vaye en lugar de valle)
. El Lleísmo: Es justo lo contrario: mantener vivo el sonido original y tradicional de la «ll»
. Pero ojo, porque aquí los expertos descubrieron que existen dos formas de ser "lleísta" : Lleísmo distinguidor: Es el uso correcto y natural
. El hablante diferencia perfectamente una palabra de otra según su letra . Para un bonalejo, palabras que a oídos de otros suenan idénticas, tienen una pronunciación totalmente diferente : No suena igual el pollo (el animal) que el poyo (el banco de piedra o la encimera de la cocina)
. Se distingue perfectamente el verbo rallar (desmenuzar queso) de rayar (hacer rayas en un papel).
O la valla (la cerca del campo) del verbo vaya (del verbo ir).
Lleísmo por ultracorrección: Ocurre cuando, por el empeño de no caer en el yeísmo, se exagera tanto la pronunciación que se acaba metiendo la «ll» en palabras que originalmente llevan «y» (como decir llerno o llerba)
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Teniendo claro este mapa, ¿Dónde encaja Bodonal?
A finales del siglo XIX, los primeros eruditos que se sentaron a estudiar científicamente el habla extremeña —Luis Romero y Espinosa y Matías Ramón Martínez— publicaron en la célebre revista El Folk-Lore Frexnense que en el sur de Badajoz el yeísmo se estaba imponiendo de forma casi generalizada debido a la cercanía con Andalucía
Sin embargo, posteriores estudios dialectológicos —como los del filólogo Manuel Hidalgo Caballero— revelaron que Bodonal de la Sierra se convirtió en el gran refugio del lleísmo distinguidor
Lo más curioso de nuestra comarca es ver qué pasó en los municipios de alrededor para intentar defenderse de la corriente yeísta
Tanto querían proteger la «ll», que cayeron de lleno en el lleísmo por ultracorrección
Lo más hermoso de este fenómeno es que no fue una simple casualidad. Los estudios sociolingüísticos realizados en los años 70 demostraron que en Bodonal de la Sierra existía un profundo orgullo por su forma de hablar. Los bonalejos tenían plena conciencia de que su pronunciación limpia de la «ll» los diferenciaba del habla de otras localidades de la comarca, defendiéndola como una verdadera seña de identidad.
Además, aquellas investigaciones arrojaron una conclusión muy llamativa sobre la brecha de género en nuestro entorno: el yeísmo entró en la zona principalmente a través de los hombres. El sector masculino adoptaba más rápido la innovación del yeísmo por motivos de movilidad (viajes de trabajo, ferias, comercio y un mayor contacto con el exterior), mientras que fueron mayoritariamente las mujeres las que actuaron como las verdaderas guardianas del habla tradicional. Ellas conservaron la distinción de la «ll» en el ámbito familiar y cotidiano, transmitiéndola pacientemente de generación en generación.
Frente a la exageración de unos y el olvido de otros, el habla tradicional de Bodonal supo mantenerse en el equilibrio perfecto gracias al arraigo de su gente: un tesoro cultural inmaterial que merece la pena recordar, entender y preservar
Bibliografía / Para saber más:



La "Elle", me identifica con Bodonal y eso siempre es orgullo de pueblo.
ResponderEliminarLas láminas identifican su punto y modo de articulación muy precisa. Gracias.
Muchas gracias Puri por tu comentario
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