Mi lista de blogs

viernes, 28 de agosto de 2026

Monasterio de Tentudía: historia, arte y curiosidades

Hoy he vuelto al Monasterio de Tentudía, uno de los lugares más singulares de nuestra comarca y, sin duda, una de las cumbres con mayor carga histórica y paisajística del sur de Extremadura. No era mi primera visita ni tampoco la primera vez que hablaba de él en este blog. En septiembre de 2018 publiqué una entrada dedicada al monasterio y, aquel mismo mes, otra centrada exclusivamente en el quinto centenario de su magnífico retablo cerámico. Pueden leerse aquí y aquí.

Ocho años después, he regresado con la intención de contemplarlo de nuevo, de hacer algunas fotografías y de elevar unos minutos el dron sobre la sierra. Pocas imágenes bastan para comprender la excepcional situación del monasterio: una construcción histórica encaramada en el techo de la provincia de Badajoz.






La leyenda que dio nombre

Para comprender el origen de esta tradición hay que situarse en la primera mitad del siglo XIII, cuando estas sierras constituían una zona de avance y disputa entre los territorios cristianos y musulmanes. La Orden de Santiago, dirigida por su maestre Pelay Pérez Correa, tuvo un papel decisivo en la incorporación de esta comarca al dominio castellano-leonés, dentro de las campañas que, tras la conquista de diversas fortalezas de Sierra Morena, culminarían con la toma de Sevilla en 1248.

En ese contexto fronterizo se sitúa el episodio de Tudía, ligado por la tradición a un enfrentamiento entre las tropas cristianas y musulmanas. No conocemos con absoluta certeza todos los detalles históricos del combate ni su fecha exacta, pero la memoria santiaguista lo vinculó desde antiguo al maestre Pelay Pérez Correa y a la conquista de estas tierras.

Cuenta la leyenda que, cuando el día declinaba y la noche amenazaba con interrumpir el combate, el maestre pidió auxilio a la Virgen con una invocación que ha quedado unida para siempre a este lugar: «Santa María, detén tu día».

El milagro, según la tradición, permitió prolongar la luz hasta alcanzar la victoria. Como agradecimiento, Pelay Pérez Correa habría mandado levantar en aquella cumbre un santuario dedicado a Santa María de Tudía, nombre que con el paso del tiempo derivaría en Tentudía.

Más allá de la literalidad del relato, la leyenda conserva una enorme fuerza simbólica. Une la conquista cristiana de estas sierras, la presencia de la Orden de Santiago, la devoción mariana y el propio nombre del lugar. Así, Tentudía no es sólo una cumbre y un monasterio: es también un paisaje convertido en memoria, donde todavía parece resonar aquella antigua súplica de detener el día.

El Milagro de Tentudía según Eduardo Acosta

El Milagro de Tentudia según
el Maestro de Lourinha



Un monasterio con mucha historia

1) El visitante encuentra en Tentudía mucho más que una bella panorámica. El monasterio conserva uno de los conjuntos artísticos más valiosos de Extremadura, presidido por el extraordinario retablo de azulejos del altar mayor, realizado en 1518 por Niculoso Francisco Pisano. Procedente de los talleres sevillanos, aquel retablo constituye una obra excepcional de la cerámica renacentista y merece por sí solo una visita detenida.




Verja plateresca mandada hacer en 1640

Altar Mayor


Retablo de azulejos del altar mayor realizado
en 1518 por Niculoso Francisco Pisano

Capilla de Santiago

Capilla de los Maestres, retablo de San Agustín

Sepulcros de los Maestres Gonzalo Mejia y Fernando Ozores, y a la
derecha sepulcro de García Hernández, camarero del rey Enrique


2) También conserva el recogimiento de su claustro mudéjar, donde el ladrillo, los arcos y la sencillez del espacio contrastan con la riqueza cromática del retablo. Es uno de esos rincones donde se percibe mejor la dimensión conventual del edificio y su larga vinculación a la Orden de Santiago.


Claustro Mudéjar, planta baja

Claustro Mudéjar, planta alba


3) Desde 2020, la visita cuenta además con el Centro de Interpretación de la Orden de Santiago, una herramienta muy útil para comprender el papel que la Orden desempeñó en la organización, defensa y repoblación de buena parte de estas tierras.





















El paisaje como protagonista y curiosidades

El punto más alto de Badajoz: Pero Tentudía es también altura. Desde esta cumbre, situada a más de 1.100 metros, se alcanza la máxima altitud de la provincia de Badajoz. Muy cerca, ya del lado onubense, se encuentra el cerro de los Bonales, con sus 1.055 metros, techo de la provincia de Huelva. Dos máximas cotas provinciales separadas por poca distancia y unidas por el mismo paisaje de sierras, dehesas y horizontes fronterizos.





La vista hacia Sevilla: En los días claros, desde la cumbre de Tentudía se contempla una amplísima panorámica hacia el sur. Más allá de las sierras y campiñas andaluzas, se distingue Sevilla en la distancia, un horizonte que cuesta imaginar desde abajo. La altitud de esta cumbre —más de 1.100 metros— y la limpieza de la atmósfera permiten que la mirada alcance, en determinadas jornadas, una profundidad extraordinaria. Desde Tentudía se divisan también numerosos pueblos de las provincias de Badajoz, Huelva y Sevilla.

Al caer la noche, la ciudad resulta todavía más reconocible por el resplandor de sus luces. Ese reflejo luminoso sobre el horizonte meridional confirma hasta qué punto la vista desde Tentudía se abre hacia la gran llanura sevillana.



La torre solar de Sanlúcar la Mayor: Entre los puntos que pueden llamar la atención en esa dirección aparece, cuando las condiciones de luz son favorables, un destello especialmente intenso. Durante mucho tiempo pudo resultar difícil identificarlo, pero puede confirmarse que corresponde a una de las torres solares del complejo termosolar de Sanlúcar la Mayor, en la provincia de Sevilla.

Desde esta cumbre sólo se distingue una de las dos torres del complejo, aunque no resulta posible determinar con seguridad si se trata de la PS10 o de la PS20. Ambas instalaciones se encuentran muy próximas entre sí y emplean campos de heliostatos —grandes espejos orientables— que reflejan la radiación solar hacia el receptor situado en lo alto de cada torre. Esa concentración de luz explica que pueda percibirse como un brillante punto blanco desde lugares tan lejanos como Tentudía, a unos 75 kilómetros en línea recta.


Al fondo destello de una torre solar de Sanlúcar la Mayor


Desde Tentudía no se ve el mar: Hay, sin embargo, una afirmación que conviene matizar. Se oye decir con frecuencia que desde Tentudía puede verse el mar. No es cierto. La altitud, la claridad atmosférica y la inmensidad del horizonte pueden llevar a pensar que la mirada alcanza el Atlántico, pero entre la cumbre y la costa se interponen sierras, relieves y una distancia que impiden esa visión. Desde Tentudía se ve muy lejos; pero el mar no llega a verse.

Volver a Tentudía es volver a un lugar que siempre ofrece una mirada diferente. Está la leyenda del día detenido, está la memoria de la Orden de Santiago, está el retablo cerámico que cumple ya más de cinco siglos y está el claustro mudéjar, silencioso y recogido. Pero está también la cumbre, el aire limpio de la sierra y un horizonte que enlaza Extremadura con Huelva, Sevilla y Andalucía.


jueves, 27 de agosto de 2026

Las gárgolas de la Ermita de Nuestra Señora de la Granada en Montemolín

Hace ya algún tiempo (en concreto desde mayo de 2023, cuando nos acercamos a descubrir las de la Iglesia Parroquial de Valencia del Ventoso) que no traía al blog una entrada dedicada a esos fascinantes guardianes de piedra que son las gárgolas. Hoy volvemos a poner la mirada en las alturas para fijarnos en tres de las cuatro gárgolas escultóricas que resisten el paso del tiempo en la Ermita de Nuestra Señora de la Granada, en Montemolín.

Pero antes de adentrarnos en los detalles de estas piezas concretas, conviene recordar qué son y qué sentido tienen estos singulares elementos arquitectónicos.

¿Qué es una gárgola y cuál era su función?

En esencia, una gárgola es la parte sobresaliente de un caño o canalón destinado a evacuar el agua de lluvia de las cubiertas y tejados. Su función técnica era fundamental: al expulsar el agua en finos chorros alejados del edificio, evitaban que esta resbalara por los muros de piedra, reduciendo la humedad y el paulatino deterioro de los paramentos.

Aunque nacieron con este propósito puramente práctico, durante la Edad Media —especialmente con el desarrollo del arte gótico— las gárgolas se convirtieron en un lienzo para la escultura popular y fantástica en iglesias y catedrales. Solían adornarse con figuras intencionadamente grotescas que representaban a hombres, animales, monstruos o demonios.

Esta tradición de tallar figuras fantásticas se mantuvo, aunque con menor desarrollo, en la arquitectura renacentista española e incluso en algunos templos barrocos.

Evolución, materiales y significado simbólico

  • Origen y formas: Las gárgolas más antiguas eran tallas toscas, limitadas casi siempre a cabezas o bustos de animales. Con el paso del tiempo y el avance de las técnicas constructivas, empezaron a apoyarse sobre ménsulas para sobresalir aún más del muro. Esto permitió a los canteros esculpir figuras con mayor esbeltez, dinamismo y detalle, dando vida a seres irreales, grotescos e híbridos.
  • Materiales y herramientas: Aunque se han documentado gárgolas hechas de madera, metal o cerámica, la piedra fue el material por excelencia. Se labraban minuciosamente con hachas, taladros, cinceles y buriles.
  • Simbología: El origen simbólico de estas figuras ha generado diversas teorías. Se ha dicho que actuaban como guardianes protectores del edificio destinados a amedrentar a los pecadores o a las fuerzas del mal; que representaban almas condenadas a las que se les prohibía la entrada al espacio sagrado; o incluso que encarnaban a demonios vencidos por la Iglesia y obligados a servir al templo. Por supuesto, no hay que olvidar su evidente valor estético y decorativo.

Iconografía: el universo figurativo del cantero

El repertorio iconográfico de las gárgolas es amplísimo y entronca directamente con la tradición de las monstruosidades del románico:

  • Animales reales: Destacan los leones y los perros, aunque también son habituales los machos cabríos y las águilas.
  • Seres mitológicos y fantásticos: Grifos, harpías, dragones, sirenas y demonios.
  • Híbridos e imaginación del artista: Abundan los cuadrúpedos con alas, los híbridos de animal con cabeza humana o viceversa, y figuras donde se exagera intencionadamente la fealdad mediante escamas, alas o la duplicación de miembros.
  • Gestos y expresividad: Muchas gárgolas aparecen gritando, sacando la lengua, introduciéndose las manos en la boca o agarrándose la garganta. En ocasiones exhiben rasgos sexuales alusivos al pecado de la lujuria o interactúan con figuras secundarias más pequeñas. Aunque el agua suele brotar por la boca, a veces se evacuaba por el ano o a través de objetos que portaba la propia figura.

El escenario: La Ermita de Nuestra Señora de la Granada (Montemolín)

Para entender el contexto de las gárgolas que hoy contemplamos, debemos conocer brevemente la historia del edificio que las alberga.

La actual Ermita de Nuestra Señora de la Granada fue, a lo largo de los siglos bajomedievales, la primigenia iglesia parroquial de Montemolín, dedicada a Santiago. Sin embargo, el crecimiento urbano de la población en dirección opuesta al templo, sumado quizás al mal estado de conservación de la fábrica a finales del siglo XV, llevó a las autoridades eclesiásticas a edificar un nuevo templo parroquial en el siglo XVI, quedando el antiguo edificio relegado de su función principal.

Nos encontramos ante un inmueble de notable interés arquitectónico en el que se aprecian diversas fases constructivas, remontándose la más antigua al siglo XIV. La volumetría que presenta en la actualidad difiere notablemente de la original debido a las numerosas reformas y adiciones sufridas a lo largo de los siglos.


Ermita de Ntra. Sra. de la Granada - Montemolín

Ermita de Ntra. Sra. de la Granada - Montemolín


Las gárgolas de la ermita

Tras este recorrido histórico y contextual, nos detenemos a analizar las verdaderas protagonistas de esta entrada: tres de las cuatro gárgolas escultóricas que adornan las alturas de la Ermita de la Granada.


Ermita de Ntra. Sra. de la Granada - Montemolín


1. La primera gárgola: el enigma zoomorfo

En la primera de las piezas nos encontramos ante una representación sugerente a la par que enigmática. La escultura actúa como soporte del propio caño de evacuación, revelando la silueta de una criatura de la que podemos atisbar un alargado cuello culminado en una cabeza de prominente hocico.

El nivel de erosión y las características de la propia talla impiden observar un mayor número de detalles anatómicos que permitan identificar con absoluta certeza de qué ser se trata, si bien su morfología apunta con claridad hacia una naturaleza zoomorfa.





2. La segunda gárgola: el rostro en el canalón

Se ubica sobre el tercer estribo o contrafuerte del templo. Este sector se exhibe coronado por un peculiar canalón de evacuación en el que, si prestamos atención a su parte baja e interior, descubriremos la faz cincelada de una criatura.

La talla muestra las facciones de un ser cuya morfología sugiere una clara naturaleza animal. A diferencia de las figuras exentas que sobresalen por completo del muro, este relieve esculpido directamente en la pieza pétrea aprovecha la propia estructura del canalón para integrar la representación iconográfica en el sistema de desagüe de la ermita.





3. La tercera gárgola: la mirada del cánido

La figura animal vuelve a ser la gran protagonista en la tercera gárgola escultórica. Se trata de una cabeza labrada con notable expresividad, en la que destacan sus ojos almendrados y unas orejas erguidas y puntiagudas. Por sus facciones, la escultura guarda una innegable semejanza con la fisonomía de un cánido, recurriendo al perro como guardián del espacio sagrado y receptor del agua de lluvia.





Un motivo para volver a Montemolín

La visita del pasado 25 de julio me dejó con ganas de más. Por un lado, me quedó pendiente fotografiar la cuarta gárgola escultórica de esta ermita, una excusa perfecta para planificar un pronto regreso a la localidad y completar así el inventario visual del templo.

Por otro lado, me guardo una asignatura pendiente: la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción. En el momento de la visita desconocía que este templo alberga una de las mayores colecciones de gárgolas de toda la provincia de Badajoz, un conjunto monumental de primer orden que en número solo es superado por las parroquias de Nuestra Señora de la Consolación de Azuaga y La Magdalena de Olivenza. Sin duda, un destino obligado para una próxima ruta fotográfica y patrimonial por la zona.

martes, 25 de agosto de 2026

Un viaje a Montemolín en el 225.º aniversario del héroe de la Armada: Martín Álvarez Galán

El pasado 25 de julio estuve en la localidad pacense de Montemolín y me acerqué a su casco urbano para contemplar el mural homenaje y el monolito dedicado a Martín Álvarez Galán, situado junto a la ermita de Nuestra Señora de la Granada. Una parada que cobra este año un significado especial al cumplirse el 225.º aniversario de su muerte (1801-2026).


Ermita de Ntra. Sra. de la Granada

Mural homenaje a Martin Álvarez Galán

Escudo de Montemolín

Emblema de la Infantería
de Marina

Mural homenaje a Martin Álvarez Galán


La trayectoria de este granadero de Marina es insólita:

  • De carretero a soldado: Nacido en 1766, creció escuchando los relatos bélicos de su abuelo. Con 14 años plantó cara a la partida del bandolero Bruno con dos piedras en la mano. Tras la muerte de sus padres y el desamor de María Gil, vendió sus enseres y marchó a Sevilla, donde fue persuadido para alistarse en la Marina creyendo enrolarse en los «Dragones del Viento».

  • Bautismo de fuego: Ingresó en 1790 y combatió en San Antioco y San Pedro, además de completar misiones en el Mediterráneo y América a bordo de buques como el Gallardo, el San Carlos o el Príncipe de Asturias.

  • Cabo San Vicente (1797): A bordo del San Nicolás de Bari, abordado por la tropa del Comodoro Nelson, Martín Álvarez rehusó rendir el pabellón. Solo en la toldilla, atravesó de un sablazo al sargento mayor Norris y peleó a mosquetazos hasta caer desmayado por sus heridas. Al darlo por muerto, los británicos se disponían a lanzarlo al mar amarrado a una bala de cañón, pero Nelson, admirado por su bravura, ordenó que lo envolvieran en la bandera que tan fieramente había defendido. Fue en ese instante cuando advirtieron que aún respiraba, evacuándolo de urgencia al hospital de Lagos (Portugal) para curarlo.

  • Reconocimiento y muerte: Tras aprender a leer y escribir en meses para ascender a cabo, se le concedió una pensión vitalicia por Decreto Real. Estando destinado en Brest a bordo del Concepción, una desafortunada caída por la escala le dañó un pulmón, derivando en tuberculosis. Falleció en el hospital de Brest el 23 de febrero de 1801, con 35 años.


Parque donde está ubicado el Monolito a Martin Álvarez Galán

Monolito dedicado a
Martin Álvarez Galán

Pie del Monolito


Un legado inmortal

El recuerdo de Martín Álvarez quedó sellado en la historia naval española. Por Real Orden de 1848 se dispuso que permanentemente un buque de la Armada llevara su nombre, una honra que ha perdurado a través de diferentes épocas y tipologías de navíos:

1 - Buques de la Armada Española «Martín Álvarez»:

  • Goleta «Dolorcitas» (1849-1850): De 7 cañones, primera unidad en ser nombrada Martín Álvarez; naufragó en la costa de Burdeos.
  • Falucho Guardacostas de 1.ª clase: Asignado a labores de vigilancia marítima.
  • Cañonero de hélice de 207 toneladas (1871-1876): Construido en La Habana para el servicio naval en Cuba.
  • Cañonero de hélice de 173 toneladas (1878-1882): Destinado al servicio en las Filipinas.
  • Buque de desembarco L-12 (1971-1995): Botado originalmente en EE. UU. en 1954 como USS Wexford County (LST-1168) y entregado a la Armada Española en San Diego (California) en 1971.

2 - Honores permanentes: Su nombre figuró de forma constante en la nómina de la 1.ª Compañía, 1.er Batallón del 1.er Regimiento.

3 - Reconocimiento del rival: En Gibraltar se colocó un cañón en su honor y su sable terminó expuesto en el Museo Naval de Londres.


Sable expuesto en el Museo
Naval de Londres (foto de aquí)


Contemplar el monolito en Montemolín, forjado con bronce de cañones donados por la Comandancia de Marina de San Fernando, nos recuerda la vigencia de tres principios universales: disciplina, honradez y valor.

Para saber más:

  • Si queréis profundizar en la hazaña de nuestro héroe desde la pluma de un maestro de la narrativa histórica, os recomiendo leer el artículo que Arturo Pérez-Reverte le dedicó en 2012: El sable y el granadero ---> aquí.

  • Hace unos años. El gran pintor Augusto Ferrer Dalmau, pintó un cuadro reflejando el momento donde Martín, sólo con su sable y su valor defiende la bandera frente a los ingleses que han abordado el barco. El cuadro se titula "Mi bandera". El Gobierno de Extremadura lo ha donado a la Infantería de Marina española. La obra refleja la gesta del granadero Martín Álvarez Galán.


óleo "Mi bandera", de Augusto Ferrer Dalmau
Museo Naval de Madrid