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jueves, 9 de julio de 2026

El renacer de un tesoro en Monsaraz: La Igreja de Nossa Senhora da Lagoa

Quienes visitamos la villa medieval de Monsaraz con frecuencia sabemos que perderse entre el blanco de la cal de sus casas y el tono oscuro de sus calles de pizarra es un viaje en el tiempo. Recientemente tuve la oportunidad de volver a esta joya alentejana, esta vez para capturar su silueta desde el aire con el dron (un espectáculo visual asombroso) -ver la publicación del blog de fecha 24 de mayo --> aquí -. Pero la verdadera sorpresa de mi última visita, el pasado 5 de mayo de 2026, estaba a pie de calle. Después de varios años cerrada por reformas, por fin pude cruzar las puertas de la Igreja Matriz de Nossa Senhora da Lagoa, un templo histórico que acaba de recuperar todo su esplendor.

Monsaraz

Igreja Matriz de Nossa Senhora da Lagoa


Si estás planeando una escapada a Monsaraz, déjame contarte por qué esta iglesia —que acaba de ser galardonada y reabierta— debe ser una parada obligatoria en tu itinerario.

Una historia marcada por la Peste Negra y la Contrarreforma

La historia de este templo es fascinante y se remonta a los tiempos del repoblamiento cristiano de la villa:

  • El origen gótico (S. XIII): La iglesia primitiva se construyó en la segunda mitad del siglo XIII. La referencia más antigua que se conserva data del reinado de D. Dinis.

  • El azote de la epidemia (S. XIV-XV): Durante el reinado de D. João I, la iglesia original desapareció por una razón dramática: la Peste Negra. Las reducidas dimensiones del templo gótico hacían imposible dar sepultura al incontable número de vecinos víctimas de la epidemia, lo que obligó a proyectar un nuevo templo.

  • La fisonomía actual (S. XVI): El edificio que contemplamos hoy, declarado Monumento Nacional en 1986, es una obra de 1561 diseñada por el arquitecto Pêro Gomes. Es un magnífico ejemplo de la arquitectura de la Contrarreforma bajo el reinado de Juan III, construida con el estilo renacentista de una "iglesia-salón".

Igreja Matriz de Nossa Senhora da Lagoa

¿Qué vas a encontrar en su interior?

Al entrar, lo primero que se percibe es una atmósfera serena y monumental. El espacio se organiza en tres naves apoyadas sobre cuatro esbeltas columnas toscanas, donde destaca el uso de la pizarra regional y un eje orientado hacia el Naciente.

Entre sus mayores tesoros artísticos y ornamentales (de los siglos XVII y XVIII) destacan principalmente tres elementos:


Interior Igreja de Nossa Senhora da Lagoa (interior)

  • 1. El espectacular Altar Mayor: Merece una mirada detenida y analítica, ya que esconde un gran significado litúrgico:

    • Un retablo de tipología eucarística: A diferencia de otros grandes retablos presididos por una imagen o talla principal, el de Nossa Senhora da Lagoa es un excelente ejemplo de retablo eucarístico o expositor. Esta tipología cobró una enorme fuerza tras el Concilio de Trento con un objetivo muy claro: contrarrestar las dudas de la Reforma Protestante ensalzando el culto a la Eucaristía.

    • El gran camarín central: Si te fijas en el centro de la espectacular talha dourada, verás un gran arco que cobija un pequeño templete o trono dorado piramidal. Este espacio (el manifestador) no se diseñó para albergar una escultura, sino para elevar y exponer a la vista de los fieles la custodia con el Santísimo Sacramento. Es un gran acierto que la reciente restauración haya respetado este sentido litúrgico original, manteniendo el camarín libre de imágenes añadidas con posterioridad.

    • Las esculturas da Orada: Flanqueando este eje central, en un nivel inferior, encontramos las dos grandes esculturas de madera de Santo Agostinho y Santa Mónica. Como curiosidad histórica, estas tallas no pertenecían originalmente a la parroquia, sino que proceden del Convento da Orada (perteneciente a los Agostinhos descalços), fundado en 1579 en los arrabaldes de Monsaraz. El conjunto se completa con hermosas pinturas sobre tabla en las calles laterales.


Altar Mayor

Altar Mayor

Convento da Orada

Convento da Orada



  • 2. El Túmulo de Gomes Martins Silvestre: Una de las joyas de la escultura medieval portuguesa. Labrado en mármol de Estremoz por la escuela de Tombiers de Évora, este sepulcro resguarda los restos del primer alcaide y poblador de Monsaraz. Su frontal muestra un detallado relieve con diecisiete figuras esculpidas que representan un cortejo fúnebre, mientras que en uno de los laterales menores (oculto a primera vista) figura una escena de cetrería (cetrería o falcoaria) alusiva a su actividad como caballero templario.


Túmulo de Gomes Martins Silvestre

  • 3. Las capillas laterales: El templo cuenta además con ocho capillas laterales suntuosamente ornamentadas con decoraciones artísticas barrocas.










La gran restauración y el reconocimiento internacional:

Si te preguntas por qué ha estado cerrada tanto tiempo, la respuesta está en una ambiciosa y milimétrica intervención de cinco años que culminó con su reapertura el 1 de febrero de 2025.

Ha sido un proyecto colosal que ha sumado casi dos millones de euros (financiados entre el programa Alentejo 2020, el Ayuntamiento de Reguengos de Monsaraz y la propia parroquia) en el que han colaborado codo con codo arquitectos, arqueólogos, restauradores y los propios habitantes de la villa. La obra no solo ha consolidado el edificio, sino que ha realizado una restauración minuciosa de las tallas, los altares y ha estrenado un vanguardista diseño de iluminación.





El resultado ha sido tan espectacular que la Fundación Calouste Gulbenkian le otorgó una Mención de Honor en el prestigioso Premio Gulbenkian al Patrimonio – Maria Teresa y Vasco Vilalva 2025, destacando que el templo ha recuperado su función como un "espacio habitable" y lleno de luz.

Consejo viajero: Si vas a Monsaraz, dirígete al Largo Dom Nuno Álvares Pereira, la plaza donde se alza junto al emblemático Pelourinho. Su fachada renacentista, coronada por la Cruz de la Orden de Cristo y decorada con un panel de azulejos dedicados a Nuestra Señora de la Concepción, te dará la bienvenida a un interior que, ahora sí, luce como en sus mejores tiempos. ¡No te la pierdas!

Para más información:

https://www.cm-reguengos-monsaraz.pt/locais/igreja-de-nossa-senhora-da-lagoa/


martes, 7 de julio de 2026

Un doble Jubileo en la iglesia del Convento de Santo António de Campo Maior (Portugal)

El patrimonio de nuestra Raia tiene la capacidad de tejer historias invisibles que conectan siglos de devoción, arte, avatares bélicos y transformaciones. Un ejemplo perfecto de este cruce de caminos es la iglesia del Convento de Santo António en Campo Maior (Portugal), un espacio que este año 2026 se convierte en el epicentro de una vibrante coincidencia histórica y espiritual. Aprovechando una reciente visita el pasado 21 de mayo en la que pude recorrer su templo, hoy os invito a cruzar su umbral a la luz de la historia y de un doble Año Jubilar.


Vista frontal de la iglesia donde conviven la lona del Año Jubilar de Sta.
 Beatriz a la  izquierda y el anexo con remates barrocos a la derecha.


1. El origen: Siglos de piedras franciscanas y avatares de la frontera

Aunque la fisonomía del edificio actual nos lleva al barroco, la presencia de la orden en la villa es mucho más antigua. Según los datos oficiales del registro de monumentos de Portugal, la fundación original se remonta a 1493 de la mano de los frailes Jorge de Paiva y Amador da Silva. Aquel primer asentamiento (y una posterior ampliación en 1514) tuvo un final abrupto y muy ligado a la historia militar de la Raia: en 1645 la comunidad tuvo que ser reubicada y el viejo convento fue demolido por completo para poder ampliar las fortificaciones defensivas del castillo de Campo Maior.

No sería hasta 1685 cuando se inició la construcción del complejo actual en su nueva ubicación. Los frailes se instalaron en 1709, pero los trabajos se prolongaron en el tiempo: la magnífica iglesia barroca que contemplamos hoy se finalizó concretamente en 1732 —fecha inscrita en su pórtico principal— y el claustro anexo se terminaría en 1738 bajo la dirección de José Francisco de Abreu.


En lo alto del piñón de la fachada principal, una hornacina acristalada custodia la imagen de San Antonio con el Niño Jesús, el santo titular que da nombre al complejo desde su fundación.

Esta profunda raíz franciscana, que sobrevivió a demoliciones y guerras hasta la exclaustración de 1834, cobra hoy un sentido especial. El mundo conmemora el Año Jubilar Franciscano, al cumplirse el 800.º aniversario de la muerte de San Francisco de Asís (1226-2026). Es imposible contemplar la fachada del anexo y no evocar aquel espíritu original al ver su relieve.


El frontón barroco de la fachada anexa, rematado por el relieve de los dos brazos cruzados ante la cruz, símbolo indiscutible de la orden franciscana que nos recuerda las fechas de su larga cronología.


2. El renacer: El viaje de vuelta desde España

Tras más de un siglo de abandono y ruina, el convento vivió una segunda oportunidad histórica con un fuerte acento transfronterizo. En 1942, a petición del Arzobispo de Évora, cinco monjas concepcionistas españolas procedentes del Monasterio de la Concepción de Villafranca del Bierzo (León) cruzaron la frontera para instalarse en el degradado edificio, adquirido por la diócesis.

Entre 1942 y 1968 se llevó a cabo una profunda reconstrucción que adaptó todo el interior a la vida de clausura. Desde entonces, la iglesia restaurada se convirtió en el nexo entre el pueblo y el silencio contemplativo de estas religiosas, dedicado al culto de la Inmaculada Concepción de María.

Una feliz coincidencia en el templo El destino ha querido que, en este mismo periodo donde recordamos el legado de San Francisco, la iglesia de Campo Maior se vista de gala para celebrar el Ano Jubilar de Santa Beatriz da Silva. La gran lona azul y blanca en su fachada nos recibe anunciando dos hitos fundamentales para la orden y para la villa:

  • El 100.º Aniversario de su Beatificación.

  • El 50.º Aniversario de su Canonización.  



3. Santa Beatriz: Justicia histórica en su tierra natal

No podemos olvidar que Santa Beatriz da Silva nació precisamente aquí, en Campo Maior. Aunque su gran obra y la fundación de la Ordem da Imaculada Conceição florecieron en el Toledo del siglo XV, la llegada de aquellas cinco monjas leonesas en 1942 supuso, en el fondo, el regreso de su legado espiritual a su mismísima cuna de nacimiento.

Resulta hermoso comprobar cómo la iglesia del convento abraza de manera tan armoniosa ambas sensibilidades: la herencia de los frailes franciscanos que levantaron sus altares en 1732 y la oración callada de las hermanas concepcionistas que hoy custodian la memoria y el jubileo de su santa paisana.


Santa Beatriz da Silva

Mi recorrido fotográfico por la iglesia

Al traspasar las puertas del templo, el bullicio exterior desaparece. El interior de la iglesia de Santo António es un reflejo de esa devoción serena. 

Un doble centenario, ochocientos años de un legado universal, y un templo que ha sabido resurgir de sus cenizas a base de fe y patrimonio. Merece la pena acercarse a Campo Maior, levantar la vista hacia su pórtico barroco y dejarse contagiar por la historia viva de este rincón jubilar. 


Interior de la Iglesia

Altar Mayor



Santa Beatriz da Silva

Interior de la Iglesia












Para más información

https://concepcionistascampomaior.com/

http://www.monumentos.gov.pt/Site/APP_PagesUser/SIPA.aspx?id=20711

https://www.vaticannews.va/es_Año jubilar Franciscano

sábado, 4 de julio de 2026

El árbol de los Jesuitas de Elvas / A Árvore da Companhia

Secretos de la Iglesia del Salvador (Igreja do Salvador) y su pasado jesuita

A la monumental y vecina ciudad fortificada de Elvas (Portugal) voy frecuentemente. Es uno de esos destinos a los que uno recurre una y otra vez, y su Igreja do Salvador es un templo que he visitado en numerosas ocasiones a lo largo de los años. Sin embargo, el patrimonio tiene la maravillosa capacidad de ocultarse a plena vista; no fue hasta el pasado 30 de junio cuando, al elevar la mirada con más atención de la cuenta, me fijé verdaderamente en un detalle asombroso que hasta entonces me había pasado desapercibido.

Destacando sobre la sobriedad blanca de la bóveda de cañón y coronando toda la perspectiva central de la nave, emerge una espectacular pintura mural en forma semicircular: el llamado Árbol de la Compañía (o Árbol de los Jesuitas). Una obra que, tras su aparente serenidad botánica, esconde un sofisticado manifiesto propagandístico y espiritual del siglo XVII.


Iglesia del Salvador / antiguo Colegio Jesuita

¿Iglesia del Salvador o Antiguo Colegio Jesuita? Desvelando la Ubicación

Existe una frecuente y comprensible confusión en las guías y artículos sobre dónde se localiza exactamente esta pintura. ¿Está en la Iglesia del Salvador o en el Antiguo Colegio de la Compañía de Jesús? La respuesta es tan sencilla como sugerente: en ambos, porque forman parte del mismo conjunto arquitectónico.

Originalmente, este espacio albergaba la vieja ermita medieval de Santiago, fundada en 1282 para la protección de los peregrinos. En 1659, el rey Alfonso VI formalizó la donación de este estratégico enclave a los religiosos jesuíticos (cumpliendo la última voluntad que D. Aldonça da Mota había dejado en su testamento en 1599) para que levantaran allí el Colegio de Santiago de Elvas. Siguiendo las trazas diseñadas por el padre Bartolomeu Duarte, la majestuosa iglesia del complejo se inauguró solemnemente el 17 de agosto de 1692, aunque las obras del edificio del colegio se alargaron tanto que en 1718 aún continuaban.

Con la traumática expulsión de los jesuitas en 1759, el complejo se convirtió primero en sede del Seminario Episcopal. Con el paso de los siglos, sus muros albergaron la práctica totalidad de la historia educativa de la ciudad: desde la Escuela Primaria Superior Dr. Santa Clara hasta el Liceo, pasando por el Colegio Elvense, hasta convertirse en 1880 en la actual Biblioteca Municipal de Elvas.

El espejo de Olivenza: Linaje de sangre frente a linaje de fe

Para quienes nos apasiona el patrimonio de la Raya, es inevitable que al ver esta composición nos venga a la mente otro árbol famosísimo y cercano: el espectacular Árbol de Jessé de la Iglesia de Santa María del Castillo en Olivenza. Sin embargo, aunque compartan esa hipnótica estructura vegetal que se ramifica hacia el techo, sus significados teológicos representan dos mundos radicalmente opuestos.

El Árbol de Olivenza ilustra un linaje de sangre (biológico). Brota del pecho de Jessé para mostrar la genealogía humana y terrenal de Jesucristo, uniendo dinásticamente a los reyes de Judá hasta culminar en la Virgen y el Niño. Es una herencia de carne, profecía y heráldica.


Árbol de Jessé en la Iglesia de Santa María del Castillo - Olivenza


Por el contrario, el Árbol de los Jesuitas de Elvas representa un linaje de fe (espiritual). Aquí no importan los lazos de sangre. Lo que el mural dibuja es la expansión global y el florecimiento de una orden religiosa. Sus frutos no son herederos de un trono, sino las almas de los santos, misioneros y eruditos que decidieron integrarse voluntariamente en la "familia" espiritual fundada por San Ignacio de Loyola.


A Árvore da Companhia - Elvas

Santiago en el Centro del Universo Jesuita

El diseño del mural dialoga de forma magistral con el pasado del propio solar. En el centro exacto de la composición, interrumpiendo de forma deliberada el follaje del gran árbol pictórico, se abre una hornacina o nicho arquitectónico resuelto mediante un elegante trampantojo barroco. Presidiendo este espacio central se encuentra esculpida la efigie de Santiago Mayor.

Colocar al santo apóstol en el corazón de la pintura fue la sublime manera en que los jesuitas honraron el pasado medieval del terreno y respetaron el patronazgo original de la fundación real. Sobre el nicho, un sol resplandeciente despliega el monograma IHS, el sello universal de la orden, dejando claro que toda la historia de la Compañía brota y se cobija bajo el mismo emblema.


A Árvore da Companhia - Elvas

Una Lección de Teología en Cada Rama

Si agudizamos la vista hacia los medallones y corolas florales de las que emergen los bustos de los jesuitas, descubriremos que cada personaje porta consigo sus propios atributos iconográficos, concebidos originalmente como una lección visual interactiva para los fieles y alumnos de la época:

  • Los Portadores de Cruces: Son las ramas más numerosas. Representan a los innumerables mártires de la Compañía que, movidos por su fortísima vocación misionera, perdieron la vida evangelizando en los confines de Asia, América y África. Sostener la cruz contra el pecho simboliza el sacrificio supremo de la fe.

  • El Niño en Brazos: Una de las figuras más singulares del conjunto (situada a la izquierda del nicho central) sostiene tiernamente al Niño Jesús. Se trata de una representación iconográfica ligada habitualmente a San Estanislao de Kostka, aludiendo a la célebre visión mística en la que la Virgen María depositó al Niño en sus brazos durante una grave enfermedad.

  • Plumas y Libros Abiertos: Corresponden a los grandes teólogos, científicos y pensadores de la orden. En un entorno eminentemente educativo como lo era este colegio, ensalzar el rigor intelectual y la producción académica era vital para inspirar a los estudiantes.

  • Manos en Oración: Situadas en la parte superior, más cerca del emblema sagrado, representan la vida contemplativa e intercesora de los santos ya consagrados de la orden, como San Ignacio de Loyola o San Francisco de Borja.

A pesar de los embates del tiempo y de las evidentes cicatrices de humedad que marcan la piedra del templo en la parte derecha del muro, la vivacidad de los pigmentos y la legibilidad de este gran árbol espiritual siguen resistiendo con una dignidad asombrosa.

Otras imágenes de la Iglesia y fachada Biblioteca

Fachada Iglesia

Fachada Biblioteca Municipal, parte del antiguo colegio de los Jesuitas

Interior de la Iglesia

Altar Mayor










Niño Jesús de Praga


La próxima vez que tus pasos te lleven a la imponente plaza de Elvas, cruza el umbral de la Iglesia del Salvador. Detente ante el arco triunfal, eleva la mirada y tómate unos minutos para leer este fascinante libro de historia pintado sobre el muro. Te aseguro que la experiencia vale la pena.

viernes, 3 de julio de 2026

La última lección de una maestra: En el 35.º aniversario de la muerte de Doña Antonia Cerrato Sánchez

Hay huellas que el tiempo, lejos de borrar, se encarga de fijar con la fuerza de la gratitud y la memoria compartida. El pasado mes de mayo se cumplió el 35.º aniversario del fallecimiento de Doña Antonia Cerrato Sánchez, una maestra de las de antes, cuya vida entera fue un testimonio de entrega incondicional a la enseñanza y al pueblo que la acogió como suya: Bodonal de la Sierra.


Dª Antonia Cerrato, regando su huerto
Foto gentileza de M. Pili Rebollo Alvarez de Luna


Para quienes tuvimos la inmensa fortuna de conocerla personalmente, su recuerdo evoca inmediatamente la viva imagen del magisterio vocacional. Sin embargo, más allá de las vivencias particulares, la dimensión de su legado quedó bellamente retratada en las páginas de la prensa de la época. Tomando como base la emotiva crónica que el corresponsal Francisco García Sánchez publicó en el diario HOY el 24 de mayo de 1991, podemos reconstruir el perfil de una mujer inolvidable y el emocionante lazo que unió a dos pueblos extremeños en su despedida.



Diario HOY 24-5-1991


Un magisterio de casi 51 años en el mismo pupitre

Doña Antonia era natural de la histórica villa de Medellín. Allí, en su localidad natal, le sobrevino la muerte la mañana del domingo 12 de mayo de 1991, cuando se encontraba a las puertas de cumplir los 80 años. No obstante, si Medellín fue la cuna de su infancia y el hogar de sus raíces familiares, Bodonal de la Sierra se convirtió en el escenario absoluto de sus desvelos y de su felicidad profesional.

Casi cincuenta y un años —se dice pronto— permaneció al frente de su querida escuela. Medio siglo gastado día a día en el quehacer diario de las aulas, una constancia pedagógica y un arraigo difíciles de ver hoy en día. En ese rincón de la Sierra Suroeste, Doña Antonia no solo enseñó las letras y los números; cautivó por completo el corazón de los bonalejos a través de una sencillez y una humildad profundas, ganándose el reconocimiento de todo el pueblo al ser nombrada, en un sentido homenaje en vida, Hija Adoptiva de Bodonal de la Sierra.

El último viaje por deseo propio

La crónica de 1991 narra con sobrecogimiento el traslado de sus restos mortales el lunes 13 de mayo. A pesar de ser natural de Medellín, de tener allí enterrados a los suyos y de que su familia aún residía en la villa del Guadiana, Doña Antonia dejó dispuesto un último deseo que reflejaba dónde estaba su corazón: quería descansar eternamente junto al pueblo de sus ilusiones, al lado de las generaciones de alumnos por las que se había inmolado con generosidad maternal.

Aquel día, Medellín y Bodonal se unieron en la fe, el dolor y, por encima de todo, la gratitud. El pueblo de Bodonal en pleno, encabezado por sus autoridades y el cuerpo docente, salió a recibirla. El testimonio de la época describe un silencio impresionante, roto solo por el correr de las lágrimas de los vecinos que la llevaron a hombros hasta el cementerio.

Una cátedra de generosidad en la despedida

La última escena que recoge el artículo de prensa de la época sitúa la acción en la parroquia de Bodonal. Con el féretro destapado en su parte superior, el pueblo entero desfiló ante el cadáver de su maestra en lo que el cronista definió con gran acierto como «la última lección que impartía doña Antonia en el aula magna». Fue la lección del desprendimiento generoso, el broche de oro a una vida dedicada a cubrir tantas necesidades materiales y espirituales de quienes la rodearon.

Treinta y cinco años después de aquel mayo de 1991, quienes recordamos su mirada y su firmeza educadora sabemos que la escuela de Doña Antonia sigue abierta en el recuerdo de cada bonalejo que aprendió con ella. Desde el respeto y el cariño de haberla conocido, sirva este artículo para que su memoria permanezca tan viva como la gratitud de los dos pueblos que tanto la amaron..