El pasado 27 de junio, leyendo el excelente artículo "Párrocos en Bodonal de la Sierra (1926-1929): vidas y trayectorias eclesiásticas" en el blog de mi amigo Sergio Burgos Cid (Historias de Bodonal), (ver aquí) me vino a la mente un asunto que tenía archivado desde hace años.
Y es que, precisamente rememorando aquellas trayectorias de los sacerdotes de nuestro pueblo, me acordé de que hace muchos años encontré una publicación del Archivo Histórico de la Catedral de Málaga en cuyo catálogo general aparecía la siguiente referencia:
| Málaga |
- 1. “Exposición de la vida y obra, muy singular, mayor jumento que Dios ha creado”: Para el lector de hoy, la palabra "jumento" (que significa literalmente asno, burro o bestia de carga) suena a insulto o a comedia. Sin embargo, en el lenguaje místico de la época, tenía una carga muy diferente. Los clérigos más vehementes a menudo se autodenominaban "el jumento de Dios" como metáfora de humildad extrema y sumisión, inspirada en el pollino que cargó a Jesús en su entrada a Jerusalén. Pero en este caso, enmarcado en la polémica, el título esconde también una afilada ironía satírica.
- 2. “Novísimo Testamento y Evangelio Eterno”: Una obra de título imponente y de corte místico-reformista, con la que Soriano buscaba plantear una visión profunda y radical de la espiritualidad de su tiempo.
La historia de nuestro paisano es un rompecabezas que sigue aportando piezas. Tras la publicación de las primeras conclusiones, nuevas pesquisas en los archivos históricos han dado un vuelco absoluto a lo que sabíamos sobre la trayectoria y el peligro real que creemos corrió Don Diego Evaristo Soriano.
En los catálogos archivísticos consta el siguiente registro original en catalán:
«Segle XVIII. A la p. 1 hi ha una censura datada de l'any 1777, de mà de «Diego Evaristo Soriano, clérigo de menores ordenes para la Santa Iglesia Cathedral de Mallorca». Un bifoli.»
Este valioso registro eclesiástico nos revela que la trayectoria de este bonalejo fue mucho más viajera de lo que creíamos. El documento señala que, en el año 1777 (seis años después de los papeles de Málaga), encontramos una censura de libros firmada de puño y letra por «Diego Evaristo Soriano, clérigo de menores órdenes para la Santa Iglesia Catedral de Mallorca». Se trata de un bifolio, un documento breve de apenas dos hojas donde nuestro paisano dejó constancia de su revisión.
Este dato es crucial por dos motivos: nos sitúa a Don Diego cruzando el Mediterráneo integrado en la estructura de la catedral balear y, al aparecer como clérigo de "menores órdenes" (un paso previo a ser ordenado sacerdote con plenas funciones), nos demuestra que cuando redactó sus polémicos textos en 1771 era un joven eclesiástico audaz y combativo, metiéndose en política de Estado mucho antes de alcanzar el presbiteriado completo. Además, ejercer como censor demuestra que gozaba de un notable respeto intelectual.
Creemos que su “Novísimo Testamento y Evangelio Eterno” de 1771 jamás llegó a pasar por una imprenta comercial. Todo apunta a que debió de ser un manuscrito clandestino y perseguido. Su perfil encaja de forma directa y absoluta en la tipología de documentos que confiscaba el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición.
El título que eligió Don Diego Soriano era una provocación máxima que encendía todas las alarmas de los calificadores inquisitoriales. Arrogarse la escritura de un "Evangelio Eterno" evocaba directamente la temida herejía joaquinita —una doctrina de origen medieval basada en las tesis de Joaquín de Fiore que afirmaba que el Nuevo Testamento sería superado por una "Tercera Era" espiritual—. Para la Iglesia, esto constituía un delito grave de "proposiciones heréticas" y deformación de la fe.
Que el manuscrito haya sobrevivido hasta nuestros días oculto en la sección de misceláneas especiales del Archivo de la Catedral de Málaga confirma que fue requisado o retenido en los circuitos cerrados de la Iglesia para evitar su difusión entre el pueblo.
Parece que Don Diego Evaristo Soriano no fue solo un clérigo satírico de pueblo; fue un pensador valiente e inquieto que, desde Bodonal de la Sierra hasta El Puerto de Santa María y Mallorca, desafió los dogmas de su tiempo y caminó sobre el filo de la navaja del mismísimo Santo Oficio.
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