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domingo, 12 de julio de 2026

El "Evangelio Eterno" de Diego Evaristo Soriano: Apuntes sobre un singular presbítero de Bodonal del siglo XVIII

El pasado 27 de junio, leyendo el excelente artículo "Párrocos en Bodonal de la Sierra (1926-1929): vidas y trayectorias eclesiásticas" en el blog de mi amigo Sergio Burgos Cid (Historias de Bodonal), (ver aquí) me vino a la mente un asunto que tenía archivado desde hace años.

Y es que, precisamente rememorando aquellas trayectorias de los sacerdotes de nuestro pueblo, me acordé de que hace muchos años encontré una publicación del Archivo Histórico de la Catedral de Málaga en cuyo catálogo general aparecía la siguiente referencia:

“Exposición de la vida y obra, muy singular, mayor jumento que Dios ha creadoel Pbro. Diego Evaristo Soriano, natural de Bodonal en Extremadura y vecino del Puerto de Sta. María donde escribe su “Novísimo Testamento y Evangelio Eterno” y otros documentos sobre los Jesuitas. Año 1771.


Málaga



Confieso que el título me intrigó de inmediato. ¿Qué hacía un sacerdote natural de Bodonal de la Sierra —pues "presbítero" es lo que comúnmente conocemos como un cura o sacerdote—, asentado en tierras gaditanas, escribiendo algo con un título tan estrambótico y desafiante? Ahora, después de muchos años investigando sobre este personaje y sus publicaciones, llego a las siguientes conclusiones:

Las dos obras de un clérigo combativo

El registro del archivo, aunque agrupado en un mismo legajo, nos revela en realidad la existencia de dos publicaciones distintas salidas de la pluma de nuestro paisano en torno al año clave de 1771:

  • 1. “Exposición de la vida y obra, muy singular, mayor jumento que Dios ha creado”: Para el lector de hoy, la palabra "jumento" (que significa literalmente asno, burro o bestia de carga) suena a insulto o a comedia. Sin embargo, en el lenguaje místico de la época, tenía una carga muy diferente. Los clérigos más vehementes a menudo se autodenominaban "el jumento de Dios" como metáfora de humildad extrema y sumisión, inspirada en el pollino que cargó a Jesús en su entrada a Jerusalén. Pero en este caso, enmarcado en la polémica, el título esconde también una afilada ironía satírica.
  • 2. “Novísimo Testamento y Evangelio Eterno”: Una obra de título imponente y de corte místico-reformista, con la que Soriano buscaba plantear una visión profunda y radical de la espiritualidad de su tiempo.

En el epicentro del terremoto antijesuita

El año de impresión, 1771, es la pieza del puzle que resuelve todo el misterio. Nos encontramos apenas cuatro años después de que el rey Carlos III decretara la expulsión fulminante de la Compañía de Jesús de todos los dominios españoles (abril de 1767).

España entera estaba sumida en una encarnizada guerra de propaganda. Por un lado, la Corona buscaba justificar la expulsión aireando los supuestos trapos sucios de los jesuitas; por otro, clérigos e intelectuales tomaban partido de forma visceral. Que estos dos escritos del presbítero bonalejo terminaran en el archivo de Málaga clasificados junto a "otros documentos sobre los Jesuitas" demuestra que Don Diego Evaristo Soriano se metió de lleno en este conflicto de Estado.

Su “Exposición...” era con casi toda seguridad una sátira contra la supuesta soberbia de los jesuitas (a quienes sus enemigos acusaban de querer controlarlo todo), contrapuesta a la "santa sencillez" o al borriquismo obediente. Al mismo tiempo, su osado “Novísimo Testamento...” funcionaba como una proclama de renovación en una España que acababa de ver cómo desmantelaban a la orden religiosa más poderosa del mundo.

En definitiva, Don Diego Evaristo Soriano es el reflejo de esos apasionados y singulares clérigos del siglo XVIII: un hijo de Bodonal que, desde su escritorio en El Puerto de Santa María, dejó grabada su firma en uno de los episodios más turbulentos de nuestra historia.

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Adenda de última hora: El rastro de un manuscrito prohibido

La historia de nuestro paisano es un rompecabezas que sigue aportando piezas. Tras la publicación de las primeras conclusiones, nuevas pesquisas en los archivos históricos han dado un vuelco absoluto a lo que sabíamos sobre la trayectoria y el peligro real que creemos corrió Don Diego Evaristo Soriano.

Su paso por la Catedral de Mallorca (1777)

En los catálogos archivísticos consta el siguiente registro original en catalán:

«Segle XVIII. A la p. 1 hi ha una censura datada de l'any 1777, de mà de «Diego Evaristo Soriano, clérigo de menores ordenes para la Santa Iglesia Cathedral de Mallorca». Un bifoli.»

Este valioso registro eclesiástico nos revela que la trayectoria de este bonalejo fue mucho más viajera de lo que creíamos. El documento señala que, en el año 1777 (seis años después de los papeles de Málaga), encontramos una censura de libros firmada de puño y letra por «Diego Evaristo Soriano, clérigo de menores órdenes para la Santa Iglesia Catedral de Mallorca». Se trata de un bifolio, un documento breve de apenas dos hojas donde nuestro paisano dejó constancia de su revisión.

Este dato es crucial por dos motivos: nos sitúa a Don Diego cruzando el Mediterráneo integrado en la estructura de la catedral balear y, al aparecer como clérigo de "menores órdenes" (un paso previo a ser ordenado sacerdote con plenas funciones), nos demuestra que cuando redactó sus polémicos textos en 1771 era un joven eclesiástico audaz y combativo, metiéndose en política de Estado mucho antes de alcanzar el presbiteriado completo. Además, ejercer como censor demuestra que gozaba de un notable respeto intelectual.

Bajo la sombra del Santo Oficio de la Inquisición

Creemos que su “Novísimo Testamento y Evangelio Eterno” de 1771 jamás llegó a pasar por una imprenta comercialTodo apunta a que debió de ser un manuscrito clandestino y perseguido. Su perfil encaja de forma directa y absoluta en la tipología de documentos que confiscaba el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición.

El título que eligió Don Diego Soriano era una provocación máxima que encendía todas las alarmas de los calificadores inquisitoriales. Arrogarse la escritura de un "Evangelio Eterno" evocaba directamente la temida herejía joaquinita —una doctrina de origen medieval basada en las tesis de Joaquín de Fiore que afirmaba que el Nuevo Testamento sería superado por una "Tercera Era" espiritual—. Para la Iglesia, esto constituía un delito grave de "proposiciones heréticas" y deformación de la fe.

Que el manuscrito haya sobrevivido hasta nuestros días oculto en la sección de misceláneas especiales del Archivo de la Catedral de Málaga confirma que fue requisado o retenido en los circuitos cerrados de la Iglesia para evitar su difusión entre el pueblo.

Parece que Don Diego Evaristo Soriano no fue solo un clérigo satírico de pueblo; fue un pensador valiente e inquieto que, desde Bodonal de la Sierra hasta El Puerto de Santa María y Mallorca, desafió los dogmas de su tiempo y caminó sobre el filo de la navaja del mismísimo Santo Oficio.

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