Mi lista de blogs

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Los guardianes de la Purísima Concepción: el gran conjunto de gárgolas de Montemolín

Tal como anticipábamos en la entrada dedicada a las gárgolas de la Ermita de Nuestra Señora de la Granada (ver aquí), nuestro recorrido por Montemolín tenía guardada una segunda parada imprescindible. Si aquel templo gótico-mudéjar nos regaló cuatro valiosas piezas de evacuación, la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción eleva la apuesta hasta convertir este rincón del sur pacense en un hito de primer orden para los aficionados a la escultura marginal y las gárgolas.


Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción - Montemolín









Función, técnica y símbolo en la piedra

Como ya repasábamos en la primera entrega de esta serie sobre Montemolín, conviene recordar que la gárgola nace de una necesidad puramente arquitectónica: proyectar el agua de lluvia lejos de la fábrica para evitar humedades. Sin embargo, en el tránsito del Gótico al Renacimiento, los canteros convirtieron estos caños de evacuación en un lienzo para la expresión popular y alegórica.

Entre seres fantásticos del bestiario medieval, animales domésticos o salvajes y figuras humanas que personifican la condena de los vicios capitales, la piedra esculpida actúa como frontera protectora del espacio sagrado y reflejo del universo figurativo de la época. (Para quienes queráis profundizar en los materiales, orígenes y teorías simbólicas de estos elementos, os invito a releer las explicaciones teóricas en la entrada sobre la Ermita de la Granada ---> aquí).










El escenario: una mole gótico-renacentista en el corazón de la villa

La necesidad de trasladar el centro espiritual del municipio desde la antigua parroquia de Santiago (actual ermita) hacia el corazón urbano de la villa llevó a iniciar en el primer tercio del siglo XVI la edificación de este nuevo templo. Levantado bajo la jurisdicción de la Orden de Santiago —cuyas veneras y cruces adornan paramentos e interiores— y con el respaldo directo del monarca Carlos I, el proyecto se asentó sobre una antigua hospedería de peregrinos del Camino de Santiago.

Nos encontramos ante una imponente mole gótico-renacentista de piedra y mampostería sin encalar. Aunque en esta ocasión no me fue posible visitar su interior —donde destacan sus elevadas bóvedas de crucería y su soberbio retablo mayor—, el examen exterior resulta por sí solo una experiencia fascinante. Sus muros exteriores dibujan una mole sólida y pesada sobre la que sobresale, a lo largo de todo el perímetro de la nave y la cabecera, una auténtica red de desagüe tallada en piedra granítica.

En total, el templo alberga un impresionante conjunto de 16 gárgolas escultóricas repartidas por tres de sus cuatro frentes (quedando libre la fachada de los pies), las cuales pude fotografiar durante mi visita del pasado 12 de septiembre:

  • 6 gárgolas en el Lado del Evangelio (fachada norte).
  • 5 gárgolas en el Ábside / Cabecera (oriente).
  • 5 gárgolas en el Lado de la Epístola (fachada sur).

Primera parte: Las gárgolas del Lado del Evangelio

Comenzamos nuestro catálogo recorriendo el muro septentrional del templo. Aquí la labra en piedra granítica muestra una notable variedad de seres mitológicos, animales y figuras antropomorfas.


Lado del Evangelio (fachada Norte)


1. La criatura alada

Iniciamos la serie con un ser híbrido de naturaleza fantástica. La pieza presenta alas desplegadas sobre el lomo y se proyecta hacia el exterior con el rostro desencajado propio de los monstruos que custodian la nave.


Gárgola 1


2. El segundo híbrido

Inmediatamente después encontramos otro ejemplar que profundiza en el universo iconográfico del bestiario medieval. Se trata de una figura híbrida que combina rasgos anatómicos de distintas criaturas para acentuar su carácter grotesco.


Gárgola 2


3. El zoomorfo ovino

La tercera gárgola nos conduce hacia el reino animal, aunque con matices sugerentes. La figura presenta orejas caídas a ambos lados de la cabeza y lo que parecen intuirse como abultadas ubres en su parte inferior, fisonomía que evoca la presencia de un óvido.


Gárgola 3


4. El gran enigma iconográfico: ¿Avaricia u Onanismo?

Sobre el contrafuerte medio nos topamos con la pieza más singular, debatida y enigmática de todo el conjunto.


Gárgola 4. El gran enigma iconográfico


La escultura muestra una figura masculina desnuda que sujeta fuertemente un elemento entre sus manos. Al revisar la bibliografía y los estudios locales sobre el templo, nos encontramos con dos interpretaciones contrapuestas:

  1. La alegoría de la Avaricia o la Gula: Algunos autores interpretan la escena como un varón apretando un odre de vino o una bolsa de dinero, encarnando así la condena de vicios capitales como la avaricia o la intemperancia.

  2. La interpretación explícita (el vicio de la Lujuria): Otra corriente historiográfica y la propia tradición popular del municipio sostienen una lectura mucho más desinhibida, identificándola como un varón en actitud explícitamente masturbatoria, conocida coloquialmente como la «gárgola onanista de Montemolín».


Gárgola 4. El gran enigma iconográfico

Para arrojar luz sobre esta enigmática talla, tuve la oportunidad de consultar por correo a la Dra. Dolores Herrero Ferrio, historiadora del arte y una de las mayores especialistas en el estudio de las gárgolas en nuestro país (https://doloresherrero.com/) —a quien desde aquí quiero agradecer sinceramente su amabilidad y rápida respuesta al atender la consulta de un simple aficionado como servidor—. Tras examinar las fotografías de detalle, la especialista nos ofrece una lectura sumamente reveladora sobre cómo ambas hipótesis encajan con coherencia dentro del lenguaje simbólico de la Edad Media y el Renacimiento::

«Creo que las dos interpretaciones que plantea son posibles. Podría tratarse de la bolsa de un avaro, sostenida por un pecador desnudo. El marcado relieve de las costillas reforzaría esta lectura, al evocar la imagen de un condenado que porta en sus manos el objeto relacionado con su pecado. En las representaciones medievales del Juicio Final, los condenados aparecen con frecuencia desnudos y acompañados de algún elemento que permite identificar el pecado cometido [ya sea antes de su entrada en el infierno o sufriendo el castigo en su interior].

No obstante, la segunda interpretación también es válida, ya que encontramos asimismo gárgolas de carácter onanista, con los genitales representados de forma exagerada y con una morfología que, en ocasiones, puede resultar semejante a la que vemos aquí. En este caso, además, el desnudo de la figura podría reforzar también esta lectura.

Ambas interpretaciones encajan, por tanto, dentro del imaginario y de los recursos iconográficos propios de la Edad Media.»

Esta doble lectura convierte a la pieza en un testimonio excepcional del recurso al desnudo y al castigo del pecado en la plástica marginal de nuestros templos.


Gárgola 4. El gran enigma iconográfico


5. El carnero de cuernos curvados

Antes de alcanzar la siguiente pieza encontramos un caño sencillo de evacuación, un elemento funcional que muy probablemente vino a sustituir a una gárgola original dañada o perdida con el paso del tiempo.


Caño de evacuación que posiblemente sustituyó a una gárgola

A continuación, sobre el lienzo mural, la escultura nos devuelve al reino de los cuadrúpedos con un rotundo zoomorfo en el que se distinguen con claridad los cuernos enroscados y curvados característicos de un carnero.


Gárgola 5

6. El grito del condenado

Cerramos el Lado del Evangelio en el pilar más próximo al cabecero con una sobrecogedora figura antropomorfa. La escultura representa a un personaje completamente desnudo que parece emerger del muro con las fauces abiertas, personificando el grito sordo y la angustia del pecador en su eterna condena. 


Gárgola 6


Segunda parte: Las gárgolas del Ábside (Cabecera)

Rodeamos el templo hacia el oriente para situarnos frente al ábside poligonal que acoge la cabecera del altar mayor. En este sector sagrado se localizan 5 gárgolas escultóricas que destacan por su cuidada integración en los elementos arquitectónicos, repartiéndose entre el paramento mural y los recios pilares que articulan el presbiterio.


Ábside (cabecera)


7. El híbrido alado

Iniciamos el recorrido de la cabecera con un ser de naturaleza híbrida y fantástica. La pieza exhibe unas alas claramente definidas sobre su lomo, proyectando su cuerpo hacia el exterior como un guardián alado dispuesto a proteger la zona más sagrada del templo.


Gárgola 7


A continuación nos encontramos con el conjunto de cuatro ejemplares dispuestos de forma correlativa sobre cada uno de los cuatro pilares que enmarcan y estructuran exteriormente el presbiterio:


8. El antropomorfo emergiendo del muro

Se trata de un ser antropomorfo que apoya fuertemente sus manos contra la piedra del muro, haciendo acopio de fuerza para proyectar fuera del inmueble tanto su tronco como su cabeza.


Gárgola 8

9. El monstruo del presbiterio

En el siguiente pilar nos topamos con una pieza que repite una solución postural similar a la de su compañera anterior, pero con un matiz iconográfico mucho más inquietante. En este caso, el cuerpo que pugna por sobresalir del paramento adopta una morfología francamente monstruosa y aberrante, acentuando el carácter grotesco del bestiario medieval.


Gárgola 9


10 y 11. La pareja de pecadores

Cerramos el catálogo del ábside en los dos últimos pilares con un par de figuras antropomorfas de clara carga alegórica. Ambas esculturas representan a sendas figuras humanas —presuntos pecadores— en actitudes dramáticas. Sus rostros y gestos corporales parecen traslucir el pavor ante la condena eterna o bien actuar como una sobrecogedora advertencia para los fieles, avisando de los tormentos que aguardan en el infierno.


Gárgola 10

Gárgola 11


Tercera parte: Las gárgolas del Lado de la Epístola (Fachada Sur)

Finalizamos el recorrido arquitectónico en el muro del lado de la Epístola, comenzando a contar desde su unión con el cabecero y avanzando paulatinamente hacia los pies del templo. En esta fachada nos encontramos con los últimos cinco ejemplares que completan esta magnífica serie escultórica:


Lado de la Epístola (fachada Sur)


12. El ser en transformación demoníaca

Ubicada sobre la capilla que fundara en 1614 Don Alonso Pizarro Navarro, esta gárgola inicia el tramo sur mostrando una clara hibridez condenatoria. La figura representa la mutación hacia un aspecto demoníaco, atisbándose la transformación de sus brazos en extremidades patudas y el nacimiento de unas incipientes alas.


Gárgola 12



13. El demonio del estribo central

Sita sobre el estribo central del muro oriental/sur, esta pieza continúa la temática diabólica iniciada por su compañera anterior. Exhibe un marcado aspecto demoníaco ya plenamente consolidado, ahondando en esa función simbólica de representación del mal.


Gárgola 13



14 y 15. Los ejemplares zoomorfos del lienzo oeste 

Sobre el lienzo de pared más cercano a los pies del templo, la iconografía retorna a las formas animalescas. Se trata de dos gárgolas de clara morfología zoomorfa (las número 14 y 15 de nuestro recuento global).


Gárgola 14

Gárgola 15


16. El zoomorfo del pilar de la torre 

Cerramos la colección con el último ejemplar, el número 16, inscrito en el pilar situado junto al cuerpo que acoge las escaleras de acceso a la torre-campanario. Al igual que sus dos precedentes, muestra una morfología zoomorfa. 


Gárgola 16

Gárgola 16



Fuentes bibliográficas y de consulta:
  • Rodríguez Carrero, Samuel: "Gárgolas de la provincia de Badajoz" (Ed. Editamás 2023). -Obra tomada como referencia para la identificación técnica, datación y análisis iconográfico de las piezas analizadas en esta serie-.
  • Herrero Ferrio, Dolores: "La gárgola y su iconografía" (Ed. Universo de Letras, 2019) y portal de investigación y divulgación especializado https://doloresherrero.com/.


No hay comentarios:

Publicar un comentario