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| Prim en retrato ecuestre, hacia 1850 |
"Es curiosa la siguiente carta que ha recibido una persona importante en Madrid de otra del pueblo de Bodonal, pueblo fronterizo al territorio Portugués, en la cual se dan pormenores del paso por aquella población del general Prim y sus parciales. La carta está fechada el 20, y dice así:
"Mi querido amigo: Los sublevados deberán ya haber pasado a esta hora, diez de la mañana de hoy, al territorio portugués. Ayer a las tres y media de la tarde se presentaron en este pueblo a paso precipitado para Fregenal, y llevaban tal temor de ser alcanzados y copados por cualquiera de las columnas que mandaban los generales Zavala y Echagüe, que solamente se detuvieron en Fregenal a dar un pienso a los caballos y salieron a las ocho de la noche para Encinasola, no obstante de que traían una jornada de siete leguas, desde Bienvenida, donde pernoctaron el 18. Encinasola dista dos leguas escasas de Barrancos, Portugal, y supongo que entre ocho y nueve de la mañana de hoy habrá terminado la insurrección.
Después de una vanguardia de ¿0 a 80 caballos, se presentó Prim, llevando a su derecha al brigadier Milans, con uniforme flamante de mariscal de campo, que sin duda tenia preparado y sacó de Madrid. Ahora deberá perder para siempre el de brigadier. A la izquierda del general sublevado iba uno que no conozco ni sé quien fuera, pero debería ser el Noy de las Barraquetas ó el comandante Bastos.
Dicen se detuvo un momento a beber un vaso de agua, y por cierto que al tomarlo desde el caballo, porque no se apeó, se le encabritó el caballo y estuvo a pique de tirarlo al suelo. La fuerza sublevada se componía de unos 600 a 700 caballos; iban tan rendidos y fatigados, que a alguno de los caballos tenían necesidad de arrearlos con los sables; unos cuantos soldados de caballería iban a pié por falta de caballos, y en la propia forma 25 ó 30 paisanos, cuatro ó seis de ellos de decente porte y esterioridad. Los sublevados, en general, iban tristes, abatidos y como pesarosos los pocos oficiales que iban de su deslealtad. Se notaba en estos señales recientes y evidentes de haber arrancado de las mangas de sus casacas los galones y colocado en su lugar estrellas prendidas con hilo blanco, y lo propio se notaba en los sargentos que antes eran cabos. Venían un capitán y un teniente de La Albuera, dos sargentos y tres individuos de la guardia civil, no se si forzados o voluntarios, un capellán y un físico.
No ocultaban sus deseos y su afán de llegar a Portugal, temerosos de ser copados por cualquiera de las columnas que los persiguen; y yo, aunque profano en la milicia, creo en vista del estado de cansancio, de disgusto y de abatimiento que revelaban los semblantes de los insurrectos, que si el ministro de Marina o Echagüe los hubiera visto, los destruyeran por completo.
Cuando se presentaron en la plaza, algunos pocos soldados dieron escasos y lánguidos vivas al general Prim, a la libertad y abajo los consumos, fueron contestados por una docena de chiquillos que gritaban: ¡Viva Plim! Un paisano le dio un viva al pasar por una calle , y Prim contestó: <Me dais vivas, pero no os venís conmigo con armas a defender la libertad y el bien que procuro para vosotros>. Prim afectaba estar risueño y contento.
Un pengarero que se hallaba labrando unas tierras contiguas al camino, abandonando la mancera se acercó a Prim ; se detuvo este, el paisano sujetó el caballo del marqués, y preguntándole qué era lo que quería y se proponía, le contestó: <La libertad, el bien para los pueblos; que se rebajen las contribuciones y cuatro años de servicio a los soldados que me acompañan, y que desaparezca la contribución de consumos>. El labrador se despidió respetuosamente y el general continuó su precipitada marcha.
Dos de los sublevados se separaron del camino, y dirigiéndose a la casa de un cortijo distante medio cuarto de legua, de D. Antonio Mario Claros (mi cuñado), se llevaron a viva fuerza un buen caballo con una magnifica montura a la royal, pues mi cuñado, ó un hijo suyo, había salido a paseo y dejó el caballo en el cortijo mientras se dirigió a ver la corta de unos pinares de su propiedad. Se ha dado parte a Prim del robo del caballo, y yo presumo que lo devolverán luego que entren en Portugal; al propio tiempo se ha dado conocimiento de este hecho al capitán general del distrito, al gobernador de esta provincia y al juez de primera instancia".
- O General Prim esteve em Barrancos em... 1866 aquí
- Barrancos expõe espada do General Prim aquí
- Faz hoje 150 anos da passagem do general Prim por Barrancos aquí
- Conferência dos "150 anos da passagem de Prim por Barrancos" aquí
- Recordando a passagem do General Juan Prim por Barrancos (21 de janeiro de 1866) aquí
| Barrancos (Portugal) |
Programa emitido por RNE en Julio de 2015 titulado "El general Prim, de conspirador a hombre de estado" http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/documentos-rne-230715/3225338/.
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